
El tight gas vuelve a ganar protagonismo en YPF
Río Neuquén explica el salto y ya representa casi uno de cada cinco metros cúbicos.
El gas de arenas compactas recuperó peso dentro del portafolio de YPF. En julio, el segmento explicó el 18% del gas operado por la compañía, impulsado principalmente por el crecimiento de Río Neuquén y el fuerte repunte de El Orejano. El dato revela algo más profundo: mientras Vaca Muerta consolida su liderazgo en petróleo, YPF también está reconfigurando su estrategia gasífera.
El tight gas volvió a ocupar un lugar relevante dentro de la estrategia productiva de YPF.
Los datos correspondientes a julio muestran que el gas proveniente de formaciones de baja permeabilidad ya representa alrededor del 18% de todo el gas operado por la compañía, es decir, prácticamente uno de cada cinco metros cúbicos.
El dato adquiere mayor relevancia porque se produjo en un contexto en el que la producción gasífera total de YPF prácticamente no se movió. La compañía operó durante julio unos 31,29 millones de metros cúbicos diarios, apenas 0,53% por encima de junio.
Detrás de esa estabilidad aparece un cambio en la composición de la producción.
El tight gas creció, mientras otros activos mostraron comportamientos más moderados o incluso retrocesos. Y dentro de ese movimiento hay dos nombres que explican buena parte de la historia: Río Neuquén y El Orejano.
Río Neuquén, el gran protagonista
El bloque Río Neuquén registró durante julio un incremento de 22,3% en su producción y alcanzó aproximadamente 4,14 millones de metros cúbicos diarios.
Con ese volumen pasó a ocupar el tercer lugar entre los principales bloques productores de gas de YPF, aportando alrededor del 13,2% del gas operado por la compañía.
Pero más importante que su posición en el ranking es la velocidad de crecimiento.
Río Neuquén fue el activo que más aumentó su producción dentro del grupo de los diez principales bloques de YPF y se convirtió en uno de los motores del repunte mensual del tight gas.
La lectura empresarial es clara: YPF está consiguiendo incrementar producción en activos que pueden complementar el desarrollo masivo de Vaca Muerta y aportar volumen gasífero a una matriz que necesita cada vez más oferta.
El Orejano también vuelve a escena
El otro dato que llamó la atención fue el comportamiento de El Orejano.
El bloque más que duplicó su producción respecto de junio, con un incremento del 110,4%, hasta alcanzar unos 711.000 metros cúbicos diarios.
El volumen todavía está lejos de los grandes productores de la compañía, pero el salto mensual resulta significativo.
El Orejano aportó aproximadamente 2,27% de todo el gas operado por YPF durante julio y volvió a ingresar al grupo de los diez principales productores de la compañía.
La combinación de ambos movimientos explica buena parte del renovado protagonismo del tight gas.
Y también deja una señal interesante: el crecimiento gasífero de YPF no depende exclusivamente de los grandes bloques shale que dominaron la conversación energética durante los últimos años.
Vaca Muerta no es solamente petróleo
Durante mucho tiempo, la discusión alrededor de Vaca Muerta quedó asociada principalmente al crecimiento de la producción de petróleo.
El salto de la producción de crudo, las nuevas perforaciones, las fracturas récord, los oleoductos y los proyectos de exportación colocaron al shale oil en el centro de la escena.
Pero la otra cara de la formación neuquina es el gas.
Y allí la estrategia es diferente.
El mercado necesita volumen, continuidad, capacidad de transporte y precios competitivos. La posibilidad de aumentar la producción durante los períodos de mayor demanda y aprovechar infraestructura existente o en expansión resulta fundamental para convertir los recursos gasíferos en un negocio de escala.
En ese escenario, el tight gas puede cumplir un papel complementario.
No necesariamente compite con el shale gas de Vaca Muerta: puede formar parte de una cartera diversificada de producción que permita a YPF administrar mejor sus activos y responder a las necesidades del mercado.
El ranking muestra una foto más compleja
Mientras Río Neuquén avanzó con fuerza, los dos grandes líderes de producción gasífera de YPF mantuvieron posiciones prácticamente sin cambios.
Rincón del Mangrullo encabezó el ranking con unos 5,35 millones de metros cúbicos diarios, aunque registró una leve baja mensual del 0,4%.
Detrás apareció Loma La Lata-Sierra Barrosa, con aproximadamente 5,32 millones de metros cúbicos diarios, luego de crecer 1,3%.
Más abajo se ubicó Loma Campana, con unos 3,59 millones de metros cúbicos diarios y una variación positiva del 0,5%.
Uno de los movimientos más importantes fue, en cambio, la caída de Aguada de la Arena, que retrocedió 24,9% y quedó en alrededor de 3,35 millones de metros cúbicos diarios.
También mostraron comportamientos positivos Bandurria Sur, que aumentó 2,4%, y La Angostura Sur I, que creció 11,1%.
Por el contrario, La Amarga Chica disminuyó 1,6%, mientras La Angostura Sur II cayó 8,3%.
La fotografía muestra una producción que no se mueve de manera uniforme: algunos activos pierden volumen mientras otros aceleran, modificando progresivamente la composición del portfolio gasífero de YPF.
El dato que obliga a mirar más allá del número
La producción total de YPF cayó alrededor de 10% interanual en julio.
Pero existe una salvedad importante.
Si se excluyen las áreas que YPF cedió durante los últimos doce meses, la caída se reduce a aproximadamente 3,44%.
Ese dato resulta fundamental para interpretar correctamente la evolución de la compañía.
YPF está atravesando una transformación de su portafolio. La salida de determinadas áreas y la concentración de recursos en activos considerados estratégicos modifican las comparaciones interanuales.
Por eso, mirar únicamente el volumen total puede esconder una parte de la estrategia.
La pregunta relevante es otra:
¿Qué activos está eligiendo YPF para crecer?
Y en julio, el tight gas aparece con una respuesta contundente.
Un 18% que puede tener impacto estratégico
Que el tight gas represente 18% del gas operado por YPF no significa que haya desplazado al shale ni a los grandes bloques convencionales.
Pero sí demuestra que dejó de ser un segmento marginal.
Río Neuquén, por sí solo, aporta más de 4 millones de metros cúbicos diarios. El Orejano volvió a ganar volumen. Otros activos continúan sosteniendo la producción.
Todo esto ocurre mientras la Argentina necesita ampliar su oferta gasífera para sustituir importaciones, abastecer la demanda industrial y eléctrica, desarrollar nuevos mercados y avanzar hacia mayores exportaciones.
La infraestructura será, en este punto, determinante.
Porque producir gas es solamente una parte del negocio.
Hay que transportarlo, procesarlo, almacenarlo cuando corresponda y encontrar mercados capaces de absorberlo.
La expansión de Vaca Muerta está llevando justamente a esa segunda etapa de la revolución energética argentina: pasar de demostrar que el recurso existe a construir una industria capaz de monetizarlo a gran escala.

La nueva batalla energética será por el mercado
El crecimiento del tight gas dentro de YPF aparece entonces como una señal de una transformación más amplia.
Argentina tiene recursos.
Tiene producción creciente.
Tiene empresas con capacidad técnica.
Y está avanzando en infraestructura.
El desafío ahora consiste en convertir esos recursos en moléculas competitivas y mercados permanentes.
En ese camino, cada bloque importa.
Los grandes desarrollos shale serán los protagonistas del crecimiento de volumen, pero activos como Río Neuquén y El Orejano pueden convertirse en piezas importantes para complementar la oferta.
La verdadera noticia no es solamente que el tight gas creció 22,3% en Río Neuquén. La noticia es que, dentro de una YPF que está redefiniendo su portafolio, el tight gas ya explica casi uno de cada cinco metros cúbicos de gas.
Y eso obliga a mirar nuevamente al gas neuquino.
Porque mientras la industria habla cada vez más de petróleo, exportaciones y oleoductos, la próxima gran oportunidad energética de la Argentina también se está jugando en el gas.
Vaca Muerta tiene petróleo para exportar. Pero también tiene gas para transformar la matriz energética argentina. Y YPF parece estar preparando sus piezas para jugar ambas partidas.
Fuente: VMO