
En plena tensión con el Gobierno, Techint refuerza su músculo en Brasil y amplía su control en Usiminas
Mientras se profundiza la disputa por los tubos del gasoducto desde Vaca Muerta, Ternium desembolsó USD 315 millones para consolidar su posición en el mercado siderúrgico brasileño.
Un movimiento estratégico en medio del conflicto local
En paralelo al cruce público entre Paolo Rocca y el Gobierno nacional por la licitación de tubos para el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro, el Grupo Techint avanzó con una jugada fuerte en Brasil.
Ternium, la empresa del holding especializada en aceros planos, adquirió las participaciones que mantenían Nippon Steel y Mitsubishi Corporation en Usiminas, una de las principales siderúrgicas brasileñas. La operación fue informada ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y se cerró por USD 315,2 millones.
Con esta compra, Ternium Investments y Confab —subsidiaria de Tenaris— pasan a concentrar el 83,1% del grupo de control de Usiminas, mientras que el fondo de pensión de los empleados mantiene el 7,1%.
El movimiento fortalece la posición regional del conglomerado en el principal mercado industrial de América Latina, en un momento donde la industria del acero atraviesa un escenario global complejo.
El acero bajo presión global
En el mismo comunicado en el que informó la adquisición, Ternium alertó sobre los riesgos que enfrenta el negocio siderúrgico: menor dinamismo en la demanda, exceso de capacidad instalada a nivel mundial y creciente volatilidad arancelaria.
El sector arrastra una sobreoferta estructural, en gran medida impulsada por la expansión productiva asiática, lo que genera tensiones comerciales recurrentes. Estados Unidos, Europa y otros mercados aplican aranceles y medidas antidumping para proteger a sus industrias estratégicas.
En ese contexto, la decisión de ampliar presencia en Brasil puede leerse como una estrategia de consolidación regional frente a un tablero internacional más competitivo y fragmentado.
La polémica por los tubos de Vaca Muerta
La expansión en Brasil ocurre mientras el holding enfrenta un frente abierto en Argentina.
La controversia se desató tras la adjudicación de la provisión de tubos para el gasoducto de 480 kilómetros que permitirá transportar gas desde Vaca Muerta hacia el puerto de San Antonio Oeste, pieza clave del proyecto de exportación de GNL.
El consorcio Southern Energy —integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG— optó por la oferta de la firma india Welspun, dejando fuera a Tenaris.
Desde el entorno de Techint se cuestionó el resultado, señalando posibles diferencias vinculadas al origen de la chapa utilizada y la competencia internacional. Incluso se deslizó la posibilidad de avanzar con una presentación por dumping, aunque finalmente no prosperó.
El Gobierno, por su parte, defendió la decisión bajo criterios de competencia y precios. El ministro Federico Sturzenegger afirmó que la propuesta de Tenaris habría sido significativamente más elevada, lo que —según su postura— habría impactado negativamente en la rentabilidad del proyecto y en el volumen de inversión.
El presidente Javier Milei también respaldó la apertura comercial y cuestionó los planteos proteccionistas.
Más que una disputa comercial
La discusión excede una licitación puntual. En el trasfondo aparece un debate estructural: cómo equilibrar la apertura económica con la protección de cadenas industriales estratégicas, en un país que busca posicionarse como exportador energético global.
Rocca sostuvo que el grupo apoya la integración al mundo, pero subrayó que la forma en que se implementa es determinante. También recordó que las principales economías utilizan herramientas comerciales para resguardar su industria frente a prácticas desleales.
Mientras tanto, la compra en Brasil muestra que Techint sigue apostando fuerte al acero como negocio regional de largo plazo, incluso en un contexto internacional desafiante.
Fuente: vmo