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La arena que mueve Vaca Muerta también rompe las rutas

Río Negro pone $7.000 millones.

La arena que mueve Vaca Muerta también rompe las rutas

Río Negro pone $7.000 millones.

Neuquén proyecta 600 pozos en 2027 y una demanda de 7,5 millones de toneladas de arena de fractura. Mientras la actividad se prepara para crecer, Río Negro destinará $7.000 millones a reparar las rutas 22 y 151, dos corredores fundamentales para abastecer a Vaca Muerta.

Vaca Muerta está entrando en una etapa en la que cada récord de producción genera una demanda adicional sobre una infraestructura que, durante años, quedó por detrás del crecimiento de la industria.

Ahora esa tensión aparece en las rutas.

Neuquén proyecta alcanzar 600 pozos puestos en producción durante 2027. Para fracturarlos, la industria necesitará cada vez más arena, agua, transporte, equipos y trabajadores.

Y una parte de esa cadena logística atraviesa necesariamente Río Negro.

Por eso el anuncio de $7.000 millones para reparar y mantener las rutas nacionales 22 y 151 no es solamente una obra vial provincial.

Es una pieza de la infraestructura que permite que Vaca Muerta funcione.

El petróleo empieza a pagar parte de la infraestructura que necesita

El dinero surgirá del acuerdo entre Río Negro y Oldelval, vinculado al proyecto Duplicar Norte.

La obra contempla un oleoducto de 207 kilómetros, de los cuales 146 kilómetros estarán en territorio rionegrino, para ampliar la capacidad de transporte de petróleo desde la Cuenca Neuquina hacia Allen.

Como contraprestación por el desarrollo de la infraestructura petrolera, la provincia recibirá un Aporte al Desarrollo Territorial estimado en $7.000 millones, además de una tasa anual de USD 200.000 destinada al control y fiscalización.

El gobernador Alberto Weretilneck anunció que esos recursos serán destinados a las primeras intervenciones viales y anticipó el comienzo de las obras para noviembre, sujeto al tratamiento legislativo correspondiente.

La señal es importante.

Una parte de los recursos generados por una nueva infraestructura petrolera vuelve al territorio para atender otra infraestructura que también necesita la actividad.

El dato que conecta todo: la arena

La discusión toma otra dimensión cuando se observa qué circula por esas rutas.

La arena silícea es uno de los insumos fundamentales para fracturar los pozos de Vaca Muerta.

Y la demanda está creciendo rápidamente.

Neuquén proyecta que el consumo pasará de aproximadamente 6 millones de toneladas en 2026 a 7,5 millones en 2027.

Si el desarrollo alcanza el ritmo previsto hacia 2029, con alrededor de 1.000 pozos nuevos por año, la demanda podría acercarse a 12 millones de toneladas anuales.

Eso significa millones de toneladas que deben llegar a tiempo a los sets de fractura.

La cadena comienza mucho antes de la locación.

Arena, ferrocarril, puertos, camiones, rutas, depósitos y logística forman parte del mismo sistema.

Por eso una ruta deteriorada también puede convertirse en un problema para la producción.

La Ruta 151, en el centro de la presión

El estado de la Ruta Nacional 151 es particularmente sensible.

El corredor conecta Cipolletti con Catriel y continúa hacia La Pampa. También soporta tránsito pesado asociado a la actividad energética y forma parte de las rutas utilizadas para el traslado de insumos hacia la Cuenca Neuquina.

La propia provincia identificó sectores críticos en distintos puntos del corredor, entre ellos Puente 83, la zona de Choele Choel, Catriel y sectores con deformaciones de calzada.

No se trata solamente de comodidad para quienes circulan.

Una ruta deteriorada aumenta tiempos de viaje, desgaste de vehículos, costos logísticos y riesgos para quienes trabajan en la cadena.

Y en una industria que necesita mover millones de toneladas de insumos, cada uno de esos costos termina entrando en la ecuación económica.

Vaca Muerta crece más rápido que su logística

Durante la primera etapa del desarrollo no convencional, el gran desafío era perforar y fracturar.

Después apareció el problema de transportar el petróleo.

Ahora el sistema empieza a enfrentar una combinación mucho más compleja.

Más pozos significan:

más arena + más agua + más camiones + más trabajadores + más equipos + más tránsito.

La industria puede mejorar la productividad de cada pozo, pero esa eficiencia no elimina la necesidad de transportar los insumos.

Al contrario.

Pozos horizontales más largos y diseños de fractura más intensivos pueden aumentar el consumo de materiales por locación.

Por eso la infraestructura ubicada fuera del yacimiento empieza a tener una importancia cada vez mayor.

305 kilómetros bajo presión

El plan vial rionegrino contempla una primera intervención sobre aproximadamente 305 kilómetros de las rutas 22 y 151.

La provincia gestiona además un financiamiento de hasta USD 60 millones con Fonplata para avanzar con las obras.

El esquema se complementa con el convenio que permite a Río Negro asumir durante 20 años la administración de determinados tramos de rutas nacionales, sin transferencia de la propiedad.

La combinación de fondos provinciales, aportes vinculados a la actividad petrolera y financiamiento internacional apunta a resolver una parte de un problema que ya no es exclusivamente provincial.

Porque la ruta sirve a Río Negro, pero también sirve a Neuquén.

Y, en última instancia, sirve a una cadena productiva que genera exportaciones y divisas para todo el país.

El petróleo llega al oleoducto; la arena llega por la ruta

Hay una paradoja en el desarrollo de Vaca Muerta.

Mientras la industria invierte miles de millones de dólares en grandes obras de evacuación de petróleo, una parte mucho más básica de la cadena todavía depende de corredores viales que necesitan mantenimiento urgente.

El oleoducto puede transportar el petróleo hacia los mercados.

Pero antes de que ese petróleo exista, hay que perforar el pozo.

Y antes de fracturarlo hay que llevar hasta la locación la arena, el agua, los equipos y todos los servicios necesarios.

La exportación empieza mucho antes del puerto.

Empieza en una ruta.

Una vía exclusiva para la arena

Río Negro ya está pensando incluso más allá de las reparaciones inmediatas.

En conjunto con el Consejo Federal de Inversiones, la provincia trabaja en un diseño del sistema vial del Alto Valle para las próximas décadas que contempla expresamente una alternativa destinada al transporte de arenas y su vinculación con Vaca Muerta.

Es una señal de que el problema dejó de ser coyuntural.

Si la industria realmente avanza hacia 600, 800 o 1.000 pozos por año, no será suficiente con reparar las rutas existentes.

Habrá que diseñar corredores logísticos pensando específicamente en una actividad que mueve volúmenes industriales de arena, agua, combustibles, maquinaria y personas.

La pregunta que deja Vaca Muerta

La discusión sobre las rutas abre una pregunta que va más allá de los $7.000 millones.

¿Quién paga la infraestructura que necesita el crecimiento de Vaca Muerta?

Las petroleras necesitan caminos.

Los proveedores necesitan caminos.

Los trabajadores necesitan caminos.

Los camiones necesitan caminos.

Y las provincias reciben buena parte del impacto territorial de ese movimiento.

El acuerdo entre Río Negro y Oldelval introduce una respuesta concreta: parte del valor generado por una obra petrolera vuelve al territorio en forma de recursos para infraestructura.

Pero el monto también muestra la dimensión del desafío.

Los $7.000 millones pueden ser un comienzo, mientras el programa vial que Río Negro pretende desarrollar requiere recursos considerablemente mayores.

El cuello de botella puede estar afuera del yacimiento

Vaca Muerta está aumentando su escala.

Neuquén proyecta 600 pozos en 2027.

La arena puede pasar a 7,5 millones de toneladas anuales.

Y la industria prepara una nueva etapa de exportaciones.

En ese escenario, las rutas dejan de ser un tema secundario.

Son parte de la capacidad productiva.

Porque si la arena no llega, el set de fractura espera.

Si el set espera, el pozo no entra en producción.

Y si los pozos se acumulan, la capacidad de crecimiento de la cuenca empieza a encontrar un límite que no está debajo de la tierra.

Está sobre el asfalto.

Vaca Muerta necesita cada vez más petróleo y gas para exportar.

Pero antes necesita algo mucho más elemental:

rutas capaces de sostener la escala de la industria que está naciendo alrededor del yacimiento.

Fuente: VMO

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