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El petróleo empieza a financiar las rutas

Río Negro usará fondos de Oldelval para recuperar las rutas 22 y 151.

El petróleo empieza a financiar las rutas

Río Negro usará fondos de Oldelval para recuperar las rutas 22 y 151.

Weretilneck envió a la Legislatura el acuerdo por el Duplicar Norte. La provincia recibirá $7.000 millones y decidió destinarlos íntegramente a los corredores que conectan el Alto Valle con la actividad hidrocarburífera. El nuevo oleoducto tendrá 207 kilómetros y 146 estarán en territorio rionegrino.

La expansión de Vaca Muerta empieza a dejar una discusión que va mucho más allá de los barriles: quién paga la infraestructura que necesita el territorio para soportar el crecimiento petrolero.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, envió a la Legislatura el proyecto de ley que aprueba el convenio firmado con Oldelval para la construcción y operación del oleoducto Duplicar Norte y propuso que los fondos que recibirá la provincia sean destinados íntegramente a reparar y mantener las rutas nacionales 22 y 151.

El acuerdo contempla un Aporte al Desarrollo Territorial de $7.000 millones, equivalente al pago único de aproximadamente US$4,64 millones establecido al momento de la firma, además de una tasa anual de fiscalización de US$200.000.

Weretilneck anunció que las primeras obras viales financiadas con ese aporte comenzarían en noviembre, siempre que la Legislatura apruebe el convenio y la afectación específica de los recursos.

“A cambio de la autorización, la provincia va a recibir 7.000 millones de pesos. En esta ley, decidimos que este dinero será invertido automáticamente en las primeras obras, a partir del mes de noviembre, en reparar y mejorar las rutas 22 y 151”, afirmó el gobernador.

Un oleoducto de 207 kilómetros

El Duplicar Norte tendrá una extensión de 207 kilómetros y conectará la estación de bombeo de Auca Mahuida, en Neuquén, con la cabecera de Allen.

De ese recorrido, 146 kilómetros estarán dentro de Río Negro.

La obra es una pieza estratégica para ampliar la capacidad de evacuación del petróleo producido en Vaca Muerta. Según el Gobierno rionegrino, la primera etapa permitirá habilitar una capacidad de transporte de hasta 220.000 barriles diarios hacia fines de 2026, con una ampliación prevista para 2027.

El nuevo ducto se integrará en Allen al sistema troncal que alimenta al Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).

En otras palabras: el mismo territorio por donde circulará la infraestructura energética también necesita infraestructura vial para sostenerla.

El otro cuello de botella de Vaca Muerta

Mientras la industria petrolera invierte miles de millones de dólares para ampliar oleoductos, terminales y capacidad de exportación, las rutas continúan siendo uno de los puntos más sensibles de la expansión de Vaca Muerta.

La Ruta 151, especialmente en el corredor Cipolletti-Catriel-límite con La Pampa, es utilizada diariamente por camiones, vehículos particulares, trabajadores y empresas de servicios vinculadas directa o indirectamente con la actividad hidrocarburífera.

La Ruta 22, por su parte, constituye uno de los grandes ejes de conexión del Alto Valle.

El problema es que el crecimiento de la actividad petrolera aumenta la presión sobre una infraestructura que durante años no fue diseñada para soportar semejante intensidad de tránsito pesado.

Y ahí aparece una pregunta que ya no puede ser esquivada:

¿Cuánto de la riqueza que genera Vaca Muerta vuelve al territorio que soporta sus costos?

Oldelval pone dinero; Río Negro pone las rutas en la agenda

El acuerdo genera un mecanismo interesante.

Una empresa de infraestructura petrolera obtiene autorización para desarrollar un ducto estratégico y la provincia recibe recursos que, en este caso, serán destinados a infraestructura pública.

Los $7.000 millones no resolverán el deterioro de las rutas 22 y 151.

De hecho, representan aproximadamente el 7,7% del préstamo de hasta US$60 millones que Río Negro gestiona con Fonplata para financiar obras viales.

Pero el valor del acuerdo puede estar también en el precedente.

La provincia intenta vincular directamente el desarrollo energético con la recuperación de la infraestructura que sostiene la actividad económica.

Weretilneck lo planteó en términos políticos:

“La energía que atraviesa nuestra provincia también tiene que transformar la vida de los rionegrinos”.

La frase sintetiza una discusión que comienza a ganar peso en toda la región.

Vaca Muerta no termina en el pozo

El verdadero desafío de la segunda etapa de Vaca Muerta será construir una infraestructura proporcional al volumen de producción que la formación puede generar.

No alcanza con perforar.

Hay que transportar el petróleo.

Hay que construir rutas.

Hay que ampliar gasoductos.

Hay que mejorar accesos.

Hay que sostener puertos y terminales.

Hay que garantizar seguridad vial.

Y hay que atender a las comunidades que conviven diariamente con el movimiento de una industria que crece a una velocidad mucho mayor que la infraestructura pública.

El Duplicar Norte representa justamente esa nueva escala.

207 kilómetros de oleoducto para transportar más petróleo; 146 kilómetros de esa obra atravesando Río Negro; y, al mismo tiempo, una provincia que necesita cientos de millones de dólares para recuperar las rutas por donde circulan trabajadores, proveedores y camiones vinculados a esa misma economía.

El desafío: que la renta también se vea en el territorio

Río Negro tiene ahora una oportunidad para instalar una discusión de fondo.

Si Vaca Muerta se convierte en una plataforma exportadora de escala internacional, las provincias que funcionan como corredores energéticos deberán obtener recursos suficientes para sostener la infraestructura, la seguridad y los servicios que demanda esa expansión.

El acuerdo con Oldelval es un paso en esa dirección.

Pero es apenas el comienzo.

Porque si el petróleo puede financiar nuevos oleoductos para llegar al mar, también debería existir una discusión permanente sobre cómo financiar las rutas que permiten que ese petróleo, sus trabajadores y sus servicios lleguen hasta esos oleoductos.

Vaca Muerta está construyendo su salida al mundo.

Ahora el desafío es que esa salida también construya mejores caminos para quienes viven y trabajan en el territorio.

Fuente: VMO

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