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Río Negro fiscaliza el offshore de VMOS

Recibe nuevos caños para llevar Vaca Muerta al Atlántico.

Río Negro fiscaliza el offshore de VMOS

Recibe nuevos caños para llevar Vaca Muerta al Atlántico.

La provincia controla las soldaduras y el cumplimiento ambiental del ducto submarino de 7 kilómetros de VMOS, mientras San Antonio Este recibió el segundo buque con materiales para el San Matías Pipeline. La infraestructura empieza a convertirse en el nuevo cuello de botella de la expansión energética argentina.

Río Negro ya no mira la expansión de Vaca Muerta desde afuera: está convirtiéndose en uno de los territorios centrales de la nueva infraestructura energética argentina.

Mientras avanzan las obras del proyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) sobre la costa atlántica, el Gobierno rionegrino realizó una inspección sobre el tramo offshore del proyecto y, en paralelo, el puerto de San Antonio Este recibió un nuevo cargamento de caños destinados a la construcción del San Matías Pipeline.

La provincia informó que personal de las secretarías de Ambiente e Hidrocarburos, junto con Prefectura Naval Argentina, realizó una inspección a bordo del buque italiano Seminole, donde se desarrollan tareas de soldadura correspondientes al ducto submarino de VMOS.

El control alcanzó aproximadamente 7 kilómetros de cañería, que conectarán la Terminal Punta Colorada con las dos monoboyas de carga del sistema.

Los inspectores verificaron la gestión de los residuos generados durante las tareas de soldadura, las medidas de protección de la fauna marina y los procedimientos técnicos vinculados con la calidad constructiva, la integridad y la seguridad operativa del ducto.

La cañería será depositada progresivamente sobre el lecho marino y formará parte de una infraestructura diseñada para convertir a Punta Colorada en una nueva puerta de salida para el petróleo producido en Vaca Muerta.

Un segundo frente: el gas también busca el Atlántico

Mientras el petróleo avanza hacia Punta Colorada, el gas comienza a construir su propia ruta hacia la costa rionegrina.

El puerto de San Antonio Este recibió al buque Turbo S, procedente de India, con 3.340 caños de 36 pulgadas destinados al San Matías Pipeline.

Es el segundo de los 12 buques previstos para transportar los materiales de la obra.

La descarga demandará unos seis días y los caños serán almacenados en una nueva zona de acopio dentro de la terminal portuaria.

El proyecto contempla un gasoducto de aproximadamente 472 kilómetros, que permitirá conectar la producción de Vaca Muerta con la costa rionegrina para abastecer futuras unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías.

El gobernador Alberto Weretilneck destacó el movimiento generado en el puerto y aseguró que la actividad representa una señal concreta de la participación de Río Negro en la transformación energética del país.

“El movimiento en el puerto es impresionante. Esta es la demostración de que Río Negro ya está participando activamente en la transformación energética de la Argentina”, afirmó.

La verdadera transformación ocurre fuera del yacimiento

Los avances de VMOS y del San Matías Pipeline muestran un cambio importante en la economía de Vaca Muerta.

Durante años, el principal desafío fue desarrollar la producción dentro de la cuenca: perforar, fracturar y aumentar la productividad de los pozos.

Ahora el problema es diferente.

Hay que sacar esa producción.

Y para hacerlo hacen falta oleoductos de gran capacidad, gasoductos, plantas de tratamiento, terminales portuarias, almacenamiento, monoboyas, instalaciones offshore y nuevos sistemas logísticos.

La expansión de Vaca Muerta comienza así a trasladar parte de su centro de gravedad desde el subsuelo neuquino hacia la infraestructura que conecta la cuenca con los mercados internacionales.

En ese mapa, Río Negro adquiere una importancia estratégica.

Por Punta Colorada avanzará el petróleo.

Por el Golfo San Matías se proyecta una nueva salida para el gas.

Y los puertos rionegrinos empiezan a transformarse en plataformas logísticas para construir esa nueva conexión entre la cuenca neuquina y el mundo.

Controlar también será parte del negocio energético

La fiscalización realizada sobre el offshore de VMOS agrega otro elemento a esta transformación.

A medida que se multipliquen las obras, también crecerá la responsabilidad de los organismos públicos encargados de controlar su ejecución.

No se trata solamente de construir rápido.

Los ductos submarinos deberán cumplir estándares de integridad y seguridad; las operaciones deberán contemplar la protección de los ecosistemas marinos y la gestión de residuos; y las nuevas terminales deberán funcionar con una infraestructura capaz de sostener durante décadas un proceso exportador de gran escala.

La Argentina está intentando pasar de una economía energética basada principalmente en el abastecimiento interno a otra en la que Vaca Muerta pueda generar grandes excedentes exportables.

Pero entre el pozo y el comprador internacional existe una enorme cadena de infraestructura.

Y esa cadena empieza a tomar forma sobre la costa rionegrina.

Vaca Muerta está llegando al mar. Y Río Negro se está convirtiendo en uno de los principales escenarios de esa transformación.

Fuente: VMO

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