
La dirigencia política enfrenta un dato incómodo
Ninguno de los 26 dirigentes medidos tiene imagen positiva neta.
Una encuesta de la Universidad de San Andrés mostró que todos los dirigentes evaluados registraron más opiniones negativas que positivas. El relevamiento también encontró una fuerte preocupación por el trabajo, los salarios y la situación económica. En paralelo, otro estudio de Synopsis midió un escenario de paridad entre el peronismo y La Libertad Avanza de cara a 2027.
La política argentina atraviesa una fotografía marcada por el desgaste. Una nueva edición de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés relevó la imagen de 26 dirigentes nacionales y encontró un dato común: ninguno consiguió un diferencial positivo entre las opiniones favorables y desfavorables.
El estudio fue realizado entre el 3 y el 8 de septiembre, sobre 1.004 casos a nivel nacional. Entre los dirigentes incluidos hubo referentes del oficialismo, de la oposición y figuras que aparecen vinculadas al escenario político de los próximos años.
La imagen positiva no alcanza
Los resultados muestran que solo tres dirigentes superaron el 30% de valoración positiva: Patricia Bullrich registró 34%, Javier Milei 33% y Axel Kicillof 30%.
Sin embargo, en ninguno de los tres casos las opiniones favorables superaron a las negativas.
Bullrich obtuvo 56% de valoración negativa; Milei, 61%; y Kicillof, también 61%.
Cristina Fernández de Kirchner registró 29% de imagen positiva y 64% negativa, mientras que Myriam Bregman alcanzó 29% positiva y 48% negativa.
Victoria Villarruel y Jorge Macri tuvieron 28% de valoración positiva cada uno. Mauricio Macri llegó al 26%, Juan Grabois y Sergio Massa al 23%, y Martín Menem al 20%.
Entre las figuras con mayores niveles de rechazo medidos por el estudio aparecen Máximo Kirchner, con 17% de imagen positiva y 71% negativa, y Lilia Lemoine, con 10% positiva y 62% negativa.
El dato central, sin embargo, no está solamente en las diferencias entre dirigentes.
Está en que la evaluación negativa supera a la positiva en todo el conjunto relevado.
El problema excede a los nombres propios
La misma encuesta preguntó por la evaluación de la gestión nacional y por las preocupaciones de la sociedad.
El 61% desaprobó la gestión del Gobierno nacional, mientras que el 35% la aprobó.
Además, el 69% manifestó insatisfacción con la marcha general del país.
Cuando los encuestados fueron consultados sobre sus principales preocupaciones, aparecieron dos cuestiones directamente vinculadas con la vida cotidiana: la falta de trabajo, con 39%, y los bajos salarios, con 36%.
También fueron mencionadas la corrupción y la pobreza, ambas con 29%.
La percepción económica tampoco mostró un escenario favorable: el 55% consideró que la situación económica del país empeoró respecto del año anterior, mientras que el 43% estimó que podría empeorar en el futuro.
Trabajo y salarios: el dato que también mira Vaca Muerta
Para una provincia como Neuquén, donde la expansión hidrocarburífera convirtió al empleo energético en uno de los ejes de la economía regional, estos números tienen una lectura particular.
Vaca Muerta atraviesa una etapa de crecimiento productivo, con récords de petróleo, nuevos proyectos de infraestructura y una agenda de exportaciones que requiere inversiones millonarias.
Pero detrás de esas cifras existe otra discusión: qué ocurre con los salarios, las condiciones laborales y el poder adquisitivo de quienes sostienen esa expansión.
El dato de la ESPOP sobre trabajo y salarios adquiere relevancia justamente en ese punto.
La Argentina puede discutir producción, inversión, exportaciones, déficit, deuda y crecimiento. Pero la percepción social también se construye alrededor de cuestiones mucho más concretas: conseguir empleo, sostener un salario y llegar a fin de mes.
Y esas variables atraviesan también a las regiones productoras.
2027: dos mediciones muestran un escenario abierto
Otra encuesta, realizada por la consultora Synopsis entre el 10 y el 18 de agosto sobre 1.224 casos nacionales, consultó por una eventual elección presidencial.
El estudio registró 35,7% para el peronismo y 35,5% para La Libertad Avanza, una diferencia de apenas dos décimas y dentro del margen de error informado de ±2,8 puntos porcentuales. Por eso fue caracterizado por la propia difusión del estudio como un empate técnico.
El mismo relevamiento consultó sobre cambio y continuidad. El 60,2% manifestó preferir un cambio, mientras que el 35,6% optó por la continuidad.
Estos datos no permiten anticipar un resultado electoral: representan una fotografía de opinión tomada en agosto y septiembre de 2026, a más de un año de las elecciones presidenciales previstas para 2027.
Una política que todavía no logra recomponer confianza
Las dos mediciones muestran dimensiones diferentes de la misma realidad.
Por un lado, la encuesta de UdeSA refleja una valoración negativa extendida hacia la dirigencia, sin que ninguno de los 26 dirigentes evaluados consiga un saldo favorable.
Por otro, el estudio de Synopsis muestra que, en una medición puntual de intención de voto por espacio, el peronismo y La Libertad Avanza aparecen separados por apenas dos décimas.
El dato que atraviesa ambas fotografías es que la discusión política convive con preocupaciones muy concretas sobre la economía.
Trabajo. Salarios. Poder adquisitivo. Situación económica.
Mientras la dirigencia discute candidaturas y alianzas hacia 2027, una parte importante de la sociedad continúa mirando otra cosa: cuánto gana, cuánto puede comprar y qué posibilidades tiene de conseguir o conservar un empleo.
Y en las provincias petroleras, donde Vaca Muerta promete transformar la matriz económica argentina, esa diferencia entre el discurso macroeconómico y la realidad cotidiana de los trabajadores será uno de los temas que seguirá pesando en la discusión pública.
Fuente: VMO