
Santa Cruz exportó US$2.121 millones en minerales
La provincia explicó el 39,6% de todas las exportaciones mineras argentinas entre enero y julio. El oro representó el 84,5% de los despachos y la minería ya genera el 88% de las ventas externas santacruceñas.
Santa Cruz volvió a mostrar la dimensión que alcanzó la minería dentro de la economía exportadora argentina.
Entre enero y julio de 2026, la provincia exportó US$2.121 millones FOB en minerales, equivalente al 39,6% de todas las exportaciones mineras del país, según un informe de la Secretaría de Minería de la Nación elaborado sobre datos de Aduana.
El número coloca nuevamente a Santa Cruz al frente del mapa minero argentino.
Detrás quedaron San Juan, con US$1.151 millones; Jujuy, con US$998 millones; Salta, con US$603 millones, y Catamarca, con US$388 millones.
Entre las cinco provincias concentraron el 98,2% de las exportaciones mineras argentinas durante los primeros siete meses del año.
Pero el dato que más llama la atención está dentro de la propia Santa Cruz.
La minería ya representa el 88% de todas las exportaciones provinciales.
Es decir, casi nueve de cada diez dólares que Santa Cruz vende al exterior provienen de la actividad minera.
El oro explica casi todo
La estructura exportadora santacruceña tiene un protagonista indiscutido: el oro.
Durante los primeros siete meses del año, el metal amarillo representó el 84,5% de las exportaciones mineras provinciales, mientras que la plata explicó otro 15,4%.
Los minerales metalíferos, en conjunto, representaron prácticamente la totalidad de los despachos.
El resultado muestra hasta qué punto Santa Cruz construyó una economía minera orientada hacia los mercados internacionales.
Los principales compradores fueron Suiza, con el 37,2%, Estados Unidos, con el 28,9%, y Canadá, con el 18,7%.
No se trata solamente de producción.
Es una cadena que conecta yacimientos patagónicos con mercados financieros, refinadores, comercializadores y centros internacionales de procesamiento.
US$2.121 millones y un salto del 84,8%
El crecimiento interanual también resulta significativo.
Santa Cruz había exportado unos US$1.148 millones durante los primeros siete meses de 2025.
En el mismo período de 2026 alcanzó los US$2.121 millones.
El salto fue del 84,8% interanual.
La evolución mensual mostró además un comportamiento elevado durante prácticamente todo el período: enero registró US$399 millones, febrero US$286 millones, marzo US$322 millones, abril US$297 millones, mayo US$281 millones, junio US$309 millones y julio US$226 millones.
Julio fue inferior a junio, pero igualmente representó un crecimiento del 16,7% respecto de julio de 2025 y constituyó el mejor julio de la serie provincial.
El dato permite separar dos conceptos que muchas veces aparecen mezclados:
una caída mensual no necesariamente significa una caída interanual.
La actividad minera santacruceña mantiene una escala exportadora muy superior a la del mismo período del año pasado.
El Macizo del Deseado busca nuevos yacimientos
El desafío ahora es sostener esa producción durante los próximos años.
Para eso, Santa Cruz está impulsando nuevas campañas exploratorias en el Macizo del Deseado, una de las regiones mineras más importantes de la Patagonia.
Según la información provincial, existen 14 proyectos estratégicos en diferentes etapas de exploración y desarrollo.
Entre ellos aparecen iniciativas vinculadas con oro y plata como Joaquín/Cerro León, La Manchuria, Cerro Bayo, La Flora, Luna Roja, El Zanjón, El Pantano y El Águila.
La lógica es conocida en la industria:
explorar hoy para reemplazar las reservas que se producen mañana.
La actividad también incluye trabajos brownfield en yacimientos ya operativos como Cerro Negro, Cerro Vanguardia, San José, Cerro Moro y Don Nicolás, donde las compañías buscan nuevas estructuras mineralizadas dentro de áreas existentes para extender la vida útil de los proyectos.
El precio del oro vuelve a cambiar la ecuación
El escenario internacional también juega a favor de la minería aurífera.
Un ciclo de precios elevados mejora la economía de proyectos que anteriormente podían encontrarse en el límite de rentabilidad y aumenta el incentivo para financiar campañas de exploración.
Para una provincia como Santa Cruz, donde la minería ya explica el 88% de las exportaciones, cada nuevo descubrimiento puede tener un impacto considerable sobre la actividad futura.
Pero existe una diferencia importante entre exportar mucho y generar desarrollo territorial a partir de esas exportaciones.
Ese es ahora uno de los principales desafíos.
El mismo debate que aparece en Vaca Muerta
La discusión tiene un punto de contacto directo con Neuquén.
Vaca Muerta también está aumentando su producción y generando un flujo creciente de exportaciones.
Santa Cruz, por su parte, está demostrando que una provincia puede alcanzar una enorme participación en las exportaciones nacionales a partir de una industria extractiva orientada al mercado internacional.
Pero en ambos casos aparece la misma pregunta:
¿Cuánto de esa riqueza queda efectivamente en el territorio?
La respuesta no se mide únicamente en dólares exportados.
También hay que observar empleo, salarios, proveedores locales, infraestructura, regalías, impuestos, inversión y desarrollo de nuevas empresas.
Una tonelada de mineral o un barril de petróleo pueden salir del territorio.
La diferencia está en cuánto valor económico se construye antes de que salgan.
Argentina empieza a jugar en dos grandes tableros
El crecimiento simultáneo de la minería y los hidrocarburos está modificando el perfil exportador argentino.
Por un lado, Vaca Muerta puede convertirse en uno de los principales motores de generación de divisas a partir del petróleo y el gas.
Por otro, provincias como Santa Cruz, San Juan, Jujuy, Salta y Catamarca están aumentando el peso de la minería metalífera.
Son dos sectores diferentes, pero comparten necesidades:
energía, rutas, ferrocarriles, puertos, financiamiento, mano de obra especializada, proveedores y seguridad jurídica.
Y también compiten por capital internacional.
La Argentina necesita desarrollar ambas cadenas si pretende ampliar de manera sostenida su capacidad exportadora.
El desafío no es solamente sacar minerales y petróleo
El récord santacruceño deja una pregunta que también vale para Vaca Muerta.
¿Qué ocurre después de alcanzar un récord de exportaciones?
Porque US$2.121 millones son una cifra enorme.
Pero el verdadero impacto económico se define por lo que esos dólares generan dentro de la provincia.
Si la exploración abre nuevos proyectos, si las empresas compran cada vez más a proveedores locales, si se generan empleos calificados y si las regalías y los impuestos se transforman en infraestructura, el efecto económico se multiplica.
La minería santacruceña ya demostró que puede generar una enorme cantidad de divisas.
Ahora enfrenta el desafío de demostrar cuánto de esa riqueza puede convertirse en desarrollo productivo permanente para la Patagonia.
Y esa discusión, en el fondo, es la misma que empieza a enfrentar Vaca Muerta.
Fuente: VMO