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Presupuesto 2027

Vaca Muerta produce más, pero el Estado pone menos dinero en energía.

Presupuesto 2027

Vaca Muerta produce más, pero el Estado pone menos dinero en energía.

El proyecto enviado al Congreso prevé $6,97 billones para Energía, Combustibles y Minería, prácticamente el mismo monto nominal que en 2026, pero 16,4% menor en términos reales. El principal ajuste estará en las transferencias a CAMMESA. Para Vaca Muerta, la señal abre una pregunta central: ¿el crecimiento energético argentino deberá financiarse cada vez más con inversión privada y con los usuarios pagando el costo real de la energía?

ANÁLISIS | Diego Chauqui
Director de Vaca Muerta Online y trabajador petrolero

Hay una contradicción que merece ser mirada con atención.

Mientras Vaca Muerta aumenta su producción, Argentina busca ampliar sus exportaciones de petróleo y gas, avanza con grandes proyectos de infraestructura y pretende transformar al sector energético en uno de los pilares de generación de dólares, el proyecto de Presupuesto 2027 plantea una reducción real del gasto nacional destinado a la función Energía, Combustibles y Minería.

No significa que Argentina vaya a gastar menos en cada una de las actividades energéticas. Tampoco significa que desaparezca la inversión energética.

Lo que cambia, fundamentalmente, es quién financia el funcionamiento del sistema.

Según el informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), el proyecto contempla $6,966 billones para Energía, Combustibles y Minería durante 2027. El monto apenas supera los $6,918 billones estimados para 2026, pero representa una caída del 16,4% en términos reales.

La diferencia está en la inflación.

En pesos corrientes parece casi el mismo presupuesto. En pesos constantes, el Estado nacional estaría destinando bastante menos recursos.

CAMMESA queda en el centro del ajuste

La principal explicación aparece en las transferencias a CAMMESA, la administradora del Mercado Eléctrico Mayorista.

ASAP estima una reducción cercana al 50% real en esas transferencias durante 2027. Esa caída explica buena parte del retroceso de la función energética dentro del presupuesto nacional.

El Gobierno viene avanzando, además, hacia un esquema en el cual una proporción cada vez mayor del costo mayorista de la electricidad sea cubierta por los usuarios, reduciendo progresivamente la asistencia extraordinaria del Tesoro.

La propia normativa energética de 2026 establece como objetivo avanzar hacia una mayor cobertura del costo del sistema y reducir la dependencia de aportes extraordinarios del Tesoro.

Es un cambio estructural.

Durante años, una parte importante de la discusión energética argentina estuvo concentrada en cuánto debía pagar el Estado y cuánto debía pagar el usuario.

Ahora la discusión se está desplazando hacia otra pregunta:

¿Cuánto del costo real de producir y transportar energía está dispuesto a pagar cada consumidor?

Y esa pregunta llega directamente a las familias, las empresas y las industrias.

Vaca Muerta queda frente a un nuevo escenario

Acá aparece el punto que más interesa a Neuquén.

Vaca Muerta necesita energía para producir, pero también necesita energía para transportar, procesar, comprimir, bombear y transformar esa producción en exportaciones.

Cada pozo nuevo genera demanda sobre una enorme cadena industrial.

Hay equipos de perforación, fractura, arenas, plantas de tratamiento, separadores, compresores, oleoductos, gasoductos, electricidad, rutas, talleres, logística, hoteles, transporte y trabajadores.

Por eso, el debate energético no termina en el pozo.

El verdadero desafío es construir un sistema energético capaz de acompañar el crecimiento de la producción.

Y allí aparece una tensión que Argentina deberá resolver.

El proyecto presupuestario reduce el gasto energético real, pero al mismo tiempo mantiene partidas para infraestructura, energía nuclear y empresas públicas. En el gasto de capital aparecen, entre otros destinos, Nucleoeléctrica Argentina y Energía Argentina (ENARSA).

No es entonces un abandono de la energía.

Es una reconfiguración del papel del Estado.

Menos subsidio no significa necesariamente menos inversión

Este punto merece una aclaración porque puede confundirse fácilmente.

Una cosa es subsidiar el consumo corriente.

Otra muy diferente es financiar infraestructura estratégica.

El Presupuesto 2027 reduce fuertemente los recursos destinados a sostener el funcionamiento corriente del sistema eléctrico, pero mantiene instrumentos para determinadas inversiones.

ASAP señala que las transferencias de capital crecerían 3,3% real y que Nucleoeléctrica Argentina concentra el 26,5% de las asignaciones destacadas dentro de ese esquema, mientras que ENARSA representa otro 12,9%.

También vuelve a aparecer un cupo fiscal específico para el régimen de fomento de las energías renovables.

La foto, por lo tanto, es más compleja que decir simplemente "se recorta energía".

Se recorta gasto corriente asociado a subsidios mientras se preservan determinadas herramientas de inversión.

El problema es quién financia la nueva infraestructura

Y acá está quizás la discusión más importante para Vaca Muerta.

Argentina necesita que el sector energético crezca mucho más rápido que el gasto público.

Eso obliga a que una parte creciente de las inversiones sea realizada por empresas privadas.

La pregunta es si esas inversiones alcanzarán para acompañar simultáneamente:

  • mayor producción de petróleo;
  • mayor producción de gas;
  • expansión de oleoductos;
  • ampliación de gasoductos;
  • generación eléctrica;
  • transporte de electricidad;
  • almacenamiento;
  • exportaciones;
  • infraestructura industrial;
  • rutas y logística;
  • y desarrollo urbano de las regiones productoras.

Porque una Vaca Muerta que produce más también necesita más infraestructura alrededor del yacimiento.

No alcanza con perforar.

Hay que sacar el petróleo.

Hay que sacar el gas.

Hay que procesarlo.

Hay que exportarlo.

Y hay que transportar a las personas que trabajan todos los días en esa cadena.

La otra cara: el precio que paga el usuario

El cambio presupuestario también tiene una consecuencia potencial sobre el consumidor.

Si el Estado reduce su participación en el financiamiento del costo mayorista, una mayor proporción deberá ser cubierta por las tarifas, los grandes usuarios o los distintos mecanismos de mercado, según el segmento y el régimen de subsidios.

Pero eso no significa automáticamente que una factura vaya a subir exactamente en la misma proporción que cae una transferencia a CAMMESA.

La relación es más compleja.

Depende de los costos de generación, los precios estacionales, los subsidios focalizados, la demanda, la regulación y la evolución macroeconómica.

El propio Gobierno viene aplicando un esquema de subsidios energéticos focalizados para determinados usuarios residenciales.

Por eso, el dato del Presupuesto debe leerse como una señal de política energética, no como una equivalencia automática con la próxima factura.

Argentina quiere convertir energía en dólares

La paradoja es todavía más grande cuando se observa el escenario macroeconómico del propio proyecto.

ASAP señala que el Presupuesto 2027 proyecta un crecimiento de la economía del 4%, una expansión de la inversión del 9,2% y un aumento de las exportaciones de 8,5% en cantidades. También contempla un superávit comercial de US$15.560 millones.

En ese esquema, la energía ocupa un lugar estratégico.

Vaca Muerta es justamente uno de los sectores con capacidad para aportar exportaciones, divisas e inversión.

Entonces aparece una pregunta que debería formar parte de cualquier discusión sobre el Presupuesto:

¿Cuánto debe invertir Argentina hoy para poder capturar los dólares que Vaca Muerta puede generar mañana?

Porque ahorrar recursos públicos puede ser parte de una estrategia fiscal.

Pero ahorrar en infraestructura estratégica cuando una economía intenta aumentar fuertemente su producción también tiene un costo de oportunidad.

El trabajador también forma parte de la ecuación

Hay otra dimensión que muchas veces queda fuera de las planillas presupuestarias.

El desarrollo energético no ocurre solamente en una planilla del Ministerio de Economía.

Ocurre en los yacimientos.

En los equipos.

En las plantas.

En las rutas.

En los talleres.

En los campamentos.

En los hogares de los trabajadores.

Cada aumento de producción exige más horas de trabajo, más logística y mayor capacidad operativa.

Y detrás de cada barril exportado hay personas.

Trabajadores que recorren cientos de kilómetros.

Familias que organizan su vida alrededor de diagramas laborales.

Empresas de servicios que deben invertir en equipos.

Proveedores que necesitan financiamiento.

Municipios que reciben más población y demanda sobre sus servicios.

Por eso, discutir energía no debería reducirse a discutir subsidios.

También hay que discutir productividad, salarios, seguridad, infraestructura, vivienda, rutas, transporte y calidad de vida.

Vaca Muerta no puede quedar atrapada entre dos extremos

El debate energético argentino suele quedar atrapado entre dos posiciones.

Una sostiene que el Estado debe financiar buena parte del costo energético.

La otra plantea que el mercado debe absorber progresivamente ese costo.

Pero existe una tercera discusión, mucho más importante para una provincia como Neuquén:

¿Qué infraestructura necesita Argentina para que el crecimiento energético sea sostenible y genere desarrollo alrededor de la producción?

Porque Vaca Muerta puede producir más petróleo y gas.

Puede atraer capital.

Puede generar dólares.

Puede aumentar las exportaciones.

Puede convertirse en una plataforma energética internacional.

Pero para que ese proceso se transforme en desarrollo económico, necesita una red mucho más grande detrás.

El dato que debería mirar Neuquén

El Presupuesto 2027 no es solamente una discusión entre Nación y CAMMESA.

Para Neuquén es también una señal sobre el modelo que viene.

Si el Estado nacional reduce subsidios y limita el crecimiento del gasto corriente, las provincias productoras, las empresas y el capital privado tendrán un papel cada vez mayor en la construcción de la infraestructura que necesita la nueva Argentina energética.

Eso puede significar oportunidades.

Pero también responsabilidades.

Porque cuando se habla de Vaca Muerta no se habla solamente de petróleo.

Se habla de rutas, gasoductos, oleoductos, electricidad, vivienda, agua, logística, empleo, proveedores y ciudades.

La discusión de fondo ya no es únicamente cuánto produce Vaca Muerta.

La discusión es qué país construye Argentina alrededor de esa producción.

Y ahí está la verdadera prueba.

Porque un país puede reducir subsidios.

Puede ordenar sus cuentas.

Puede aumentar la producción.

Puede exportar más.

Pero el éxito de una política energética no se mide solamente por cuánto gasta el Estado.

También se mide por cuánta energía produce el país, cuánto valor agrega, cuántas empresas crecen, cuántos trabajadores participan y cuánto desarrollo queda en las regiones que hacen posible esa riqueza.

Fuente: vmo

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