
Neuquén vuelve a cobrar peajes
Vaca Muerta pone a prueba quién paga el costo de sus rutas.
Desde enero de 2027, la Ruta 7 tendrá el primer sistema de peaje free flow de Neuquén. El objetivo oficial es financiar el mantenimiento de la infraestructura vial y poner el foco sobre el tránsito pesado vinculado a Vaca Muerta. La medida abre una discusión que excede el cobro: quién debe financiar las rutas que sostienen el boom petrolero.
Neuquén volverá a cobrar peajes.
A partir de enero de 2027, la Ruta Provincial 7, a la altura de Picada 19, será el primer corredor donde comenzará a funcionar el nuevo sistema provincial.
No habrá cabinas ni barreras. El esquema utilizará tecnología free flow, capaz de identificar automáticamente a los vehículos que circulen por el punto de control y gestionar posteriormente el cobro.
Pero detrás de la tecnología existe una discusión mucho más importante para Vaca Muerta:
¿quién debe pagar el costo de las rutas que sostienen el crecimiento de la actividad petrolera?
El Gobierno neuquino apunta principalmente al tránsito pesado y a los vehículos provenientes de otras jurisdicciones, especialmente aquellos vinculados con la actividad hidrocarburífera.
La explicación oficial es directa: el crecimiento de Vaca Muerta multiplicó el movimiento de camiones, equipos, insumos y servicios, y ese tránsito genera un nivel de desgaste que la infraestructura provincial debe afrontar.
El petróleo también desgasta las rutas
El desarrollo de Vaca Muerta no solamente genera producción y regalías.
También necesita rutas.
Por las carreteras neuquinas circulan diariamente camiones que transportan arena, agua, combustibles, productos químicos, equipos, maquinaria y materiales destinados a los pozos y a las instalaciones de superficie.
A eso se suma el movimiento de trabajadores, vehículos de servicios y transporte de la producción.
El resultado es una presión creciente sobre una infraestructura que originalmente no fue diseñada para semejante intensidad de tránsito pesado.
Por eso el Gobierno provincial busca establecer una relación directa entre uso intensivo de la ruta y financiamiento de su mantenimiento.
El ministro de Economía, Guillermo Koenig, explicó que la prioridad estará puesta justamente en el transporte pesado y en los vehículos provenientes de otras jurisdicciones.
La Ruta 7 será la primera prueba
La elección de la Ruta 7 no es casual.
Es uno de los principales corredores de acceso hacia Añelo y el corazón productivo de Vaca Muerta y concentra una parte importante del movimiento asociado a la actividad hidrocarburífera.
En el punto elegido para instalar el primer peaje ya existe una balanza tradicional.
La Provincia prevé incorporar además una balanza dinámica, que permitirá registrar el peso de los vehículos mientras circulan.
Ese dato puede ser relevante para una discusión que hasta ahora estuvo muchas veces separada del debate sobre los peajes:
no todos los vehículos generan el mismo desgaste sobre una ruta.
Un automóvil particular y un camión de varias toneladas pueden recorrer la misma distancia, pero el impacto sobre el pavimento es completamente diferente.
El nuevo sistema apunta precisamente a comenzar a medir y administrar esa realidad.
¿Cuánto pagará Vaca Muerta?
Todavía quedan detalles por definir.
La Provincia deberá establecer las modalidades concretas de cobro, la articulación con sistemas como Telepase y los mecanismos de pago para quienes no estén adheridos.
También deberá determinar cómo funcionarán las excepciones para los vehículos radicados en Neuquén.
La legislación vigente permite establecer beneficios para esos vehículos, incluso con exenciones de hasta el 99% de la contribución.
La definición será importante porque el objetivo declarado es que el mayor peso recaiga sobre quienes generan mayor utilización de la infraestructura y, particularmente, sobre el tránsito pesado.
Pero existe una segunda pregunta:
¿el peaje alcanzará para financiar las rutas que necesita Vaca Muerta?
Probablemente la respuesta dependa de la escala que finalmente alcance el sistema.
Una ley que nació con Vaca Muerta en expansión
El regreso de los peajes tiene respaldo legislativo.
En mayo de 2024, la Legislatura neuquina sancionó la Ley 3439, que creó una contribución especial por peaje y un Fondo Provincial Vial destinado a financiar obras, mantenimiento, reparaciones y mejoras.
La norma identificó como corredores prioritarios a las rutas provinciales 5, 6, 7, 8, 17, 51 y 67.
No se trata de una lista arbitraria.
Son rutas que atraviesan o conectan zonas productivas estratégicas de Neuquén y que, directa o indirectamente, reciben el impacto del crecimiento de Vaca Muerta.
La ley también contempla la posibilidad de incorporar otros corredores provinciales y caminos nacionales que sean transferidos a la Provincia.
La infraestructura quedó detrás del crecimiento
El problema vial neuquino tiene una particularidad.
La producción hidrocarburífera creció a una velocidad mucho mayor que buena parte de la infraestructura que debe acompañarla.
El desafío ya no consiste solamente en construir una ruta.
Hay que ampliar capacidad, mejorar seguridad, soportar tránsito pesado, generar bypass urbanos y garantizar mantenimiento permanente.
Por eso la Provincia también avanza con mecanismos de participación privada para determinadas obras.
Entre los proyectos aparece la pavimentación de sectores de las rutas 8 y 17 y la construcción de un bypass de Añelo destinado a sacar parte del tránsito pesado de la zona urbana.
El objetivo es que la infraestructura acompañe el crecimiento de la actividad en lugar de convertirse en un límite.
El debate que viene
El peaje puede convertirse en una herramienta para financiar esa infraestructura.
Pero también puede abrir una discusión inevitable entre el Estado, las empresas petroleras, las compañías de servicios y los transportistas.
Porque Vaca Muerta necesita rutas en condiciones para producir.
Las empresas necesitan transportar insumos.
Los trabajadores necesitan llegar a los yacimientos.
Los municipios necesitan reducir el tránsito pesado dentro de sus ejidos urbanos.
Y la Provincia necesita recursos para sostener una red vial que cada año recibe mayor presión.
El desafío será encontrar un esquema en el que el costo de la infraestructura guarde relación con el nivel de utilización y con el impacto que genera cada tipo de transporte.
El petróleo genera ingresos, pero también costos
Durante años, el debate sobre Vaca Muerta estuvo concentrado en las regalías, las exportaciones, las inversiones y la generación de empleo.
Ahora aparece otra cuenta.
Cada barril adicional requiere caminos, energía, agua, arena, ductos, logística y servicios.
Y cada uno de esos componentes tiene un costo.
Las rutas son quizás el ejemplo más visible.
Vaca Muerta genera recursos extraordinarios para Neuquén, pero también genera una demanda extraordinaria de infraestructura.
El nuevo sistema de peajes será una forma de comenzar a trasladar parte de ese costo hacia quienes utilizan intensivamente los corredores.
La discusión que comenzará en enero no será solamente si funciona o no el sistema free flow.
Será mucho más profunda:
si Vaca Muerta necesita rutas cada vez mejores para producir más, ¿cuánto de esa infraestructura debe pagar el conjunto de los contribuyentes y cuánto quienes utilizan intensivamente la red petrolera?
La respuesta definirá buena parte del modelo vial de la próxima etapa de Vaca Muerta.
Fuente: VMO