
Vaca Muerta llevó a la Argentina a un récord de 926.925 barriles diarios y el millón ya está en el horizonte
La producción nacional alcanzó en agosto su máximo histórico. Vaca Muerta aportó 671.609 barriles diarios y explicó prácticamente todo el crecimiento mensual, mientras el declino convencional continúa siendo compensado por el shale neuquino.
La Argentina acaba de dar otro salto en su historia petrolera.
Durante agosto, la producción nacional de crudo alcanzó los 926.925 barriles diarios, el mayor volumen registrado hasta ahora y un nuevo récord para la industria hidrocarburífera argentina.
La cifra dejó al país a apenas 73.075 barriles diarios del millón.
El dato no puede explicarse sin Vaca Muerta.
La formación neuquina alcanzó también un máximo histórico de 671.609 barriles diarios, después de sumar más de 26.000 barriles diarios respecto de julio. El crecimiento mensual fue cercano al 4% y llevó la participación del shale neuquino hasta aproximadamente el 72,5% de todo el petróleo producido en la Argentina.
El contraste es cada vez más evidente: mientras Vaca Muerta acelera, buena parte de los yacimientos convencionales maduros continúa atravesando una etapa de declino.
Tres récords al mismo tiempo
El salto de agosto produjo un fenómeno particularmente significativo.
No fue solamente un récord de Vaca Muerta.
También fue récord para Neuquén y para el conjunto de la Argentina.
La provincia llegó a 685.316 barriles diarios, volumen que representa aproximadamente el 74% de todo el petróleo producido en el país. De ese total, unos 671.600 barriles correspondieron al shale oil de Vaca Muerta.
La producción nacional, por su parte, pasó de los 916.200 barriles diarios registrados en julio a 926.925 en agosto.
El aumento mensual nacional fue, por lo tanto, de aproximadamente 10.700 barriles diarios.
La particularidad es que Vaca Muerta agregó más del doble de ese volumen.
Esto significa que el crecimiento del shale no solamente está generando nuevos barriles: también está compensando la caída de la producción convencional.
Ese fenómeno es una de las claves para entender la transformación de la matriz petrolera argentina.
El shale ya domina el mapa petrolero
Hace algunos años, Vaca Muerta era presentada principalmente como una enorme promesa geológica.
Hoy la discusión es diferente.
La formación ya produce más de 670.000 barriles diarios y representa casi tres cuartas partes del crudo argentino.
El salto es todavía más significativo si se observa la evolución reciente.
En julio, la Secretaría de Energía había registrado 643.100 barriles diarios de Vaca Muerta, frente a 916.200 barriles diarios para el conjunto del país. En agosto, ambas cifras volvieron a romper sus máximos.
La velocidad de crecimiento también está acompañada por una elevada actividad de completación.
Durante agosto se realizaron 2.262 etapas de fractura, un 12,5% más que en julio, llevando el acumulado de 2026 a 19.230 etapas.
La ecuación empieza a resultar clara:
más perforación + más fracturas + más infraestructura = más petróleo disponible.
Los pozos que están empujando el récord
Detrás de los grandes números nacionales existe una competencia cada vez más intensa entre bloques.
YPF mantiene una posición central a través de áreas como Loma Campana, Bandurria Sur y La Amarga Chica, mientras otras compañías aceleran desarrollos de gran escala.
Entre los bloques que vienen mostrando una fuerte expansión aparece Rincón de Aranda, de Pampa Energía, cuyo desarrollo recibió la aprobación dentro del RIGI y contempla una inversión proyectada de unos US$4.500 millones.
La dinámica demuestra algo importante:
Vaca Muerta ya no depende de un único proyecto.
El crecimiento está comenzando a distribuirse entre diferentes operadores, áreas y desarrollos.
Eso permite que el aumento de producción tenga una base cada vez más amplia.
Pero hay una contracara: el convencional sigue perdiendo terreno
El récord petrolero argentino tiene una particularidad que no debería pasar inadvertida.
Mientras el shale acelera, los yacimientos convencionales maduros enfrentan el desgaste natural de décadas de explotación.
Por eso, una parte del crecimiento de Vaca Muerta no se traduce simplemente en “más petróleo argentino”.
También significa reemplazar barriles que dejan de producirse en otras cuencas.
La transformación es estructural.
Argentina está pasando de un sistema petrolero históricamente apoyado en grandes áreas convencionales hacia otro en el que el shale neuquino concentra cada vez más producción.
Y eso modifica también el mapa de inversiones, servicios, empleo, transporte y exportaciones.
Del récord productivo al desafío exportador
Llegar a 926.925 barriles diarios es una noticia importante.
Pero el verdadero desafío empieza después del pozo.
Porque producir más petróleo exige tener capacidad para transportarlo, almacenarlo, acondicionarlo y embarcarlo.
Ahí aparecen los grandes proyectos de infraestructura que acompañan a Vaca Muerta.
La ampliación de los oleoductos existentes, las nuevas conexiones y especialmente el desarrollo de VMOS son parte de una misma ecuación: evitar que la producción futura encuentre un límite físico para salir de la Cuenca Neuquina.
La experiencia internacional también muestra la importancia de este punto.
En un mercado petrolero condicionado por conflictos, bloqueos y cambios repentinos en las rutas internacionales, disponer de una salida propia hacia los mercados externos puede convertirse en una ventaja estratégica.
El millón de barriles ya no parece una utopía
La Argentina necesita ahora algo más que un nuevo récord.
Necesita sostenerlo.
Con 926.925 barriles diarios, faltan poco más de 73.000 barriles diarios para alcanzar el millón.
El número ya no parece una meta lejana.
La pregunta pasa a ser cuánto tiempo demandará alcanzar ese nivel y, sobre todo, si la infraestructura podrá acompañar el crecimiento de la producción.
Vaca Muerta está demostrando que puede seguir agregando barriles.
El desafío ahora es transformar esos barriles en exportaciones, dólares, inversión y actividad económica sostenida.
Porque debajo de Neuquén hay petróleo.
La gran discusión para la Argentina es cómo convertir ese recurso en una plataforma energética capaz de abastecer al mercado interno y, cada vez más, competir en el mundo.
926.925 barriles diarios son un récord.
El próximo número que mira la industria es 1.000.000.
Fuente: VMO