
Milei puso a Vaca Muerta como modelo de país
Pero el desafío es convertir los récords en desarrollo para todos.
ANÁLISIS | VACAMUERTAONLINE.COM.AR
En la apertura de la AOG Patagonia 2026, el Presidente presentó a Neuquén como la prueba del rumbo económico de su Gobierno y reivindicó la liberalización del mercado, el RIGI y la llegada de inversiones. La expansión petrolera y gasífera es innegable, pero desde la mirada de VacaMuertaOnline la discusión no termina en los barriles producidos ni en los dólares exportados: el verdadero desafío es transformar esa riqueza en empleo sostenible, industria nacional, infraestructura y mejores condiciones de vida para quienes habitan y trabajan en la cuenca.
NEUQUÉN.— Javier Milei eligió el corazón de la industria hidrocarburífera argentina para defender su modelo económico y presentar a Neuquén como un ejemplo de lo que pretende replicar en el resto del país. Ante empresarios, operadoras, proveedores y referentes del sector energético, el Presidente resumió su visión con una frase contundente: “Miremos a Neuquén y busquemos replicar esto en todo el país”.
El escenario elegido no fue casual. Vaca Muerta se convirtió en el principal motor de la expansión petrolera argentina, mientras los proyectos de exportación, los nuevos oleoductos, la infraestructura gasífera y los desarrollos vinculados al gas natural licuado proyectan una nueva escala para la industria energética.
Durante la apertura de la Argentina Oil & Gas Expo Patagonia 2026, realizada en el Espacio Duam de Neuquén, Milei sostuvo que la producción de petróleo de Vaca Muerta pasó de unos 310.000 barriles diarios en 2023 a más de 670.000 en agosto de 2026. También destacó que la producción nacional alcanzó aproximadamente 932.000 barriles diarios, un nivel que supera el máximo histórico de 1998.
Los números explican por qué la energía ocupa un lugar central en la estrategia económica del Gobierno. Sin embargo, también abren una pregunta que excede la discusión partidaria: ¿cómo se distribuyen las oportunidades que genera esta expansión y quiénes participan efectivamente de sus beneficios?
Vaca Muerta crece y cambia la economía argentina
La expansión de la formación neuquina modificó el mapa energético nacional. La sustitución de importaciones, el crecimiento de las exportaciones y el desarrollo de infraestructura de transporte comenzaron a ubicar a los hidrocarburos como una fuente estratégica de divisas.
Milei destacó que las exportaciones petroleras pasaron de un promedio cercano a los 128.000 barriles diarios en 2023 a niveles muy superiores durante 2026, con registros próximos a los 330.000 barriles diarios en julio. En gas natural, remarcó que el país exportó un promedio de unos ocho millones de metros cúbicos diarios durante el último año, con picos superiores a los diez millones.
El gas argentino ya encuentra mercados regionales en Chile, Uruguay y Brasil, mientras avanzan proyectos destinados a ampliar la capacidad de evacuación de la producción.
Esta transformación no se explica únicamente por decisiones tomadas en los últimos años. Vaca Muerta es el resultado de décadas de exploración, inversión, aprendizaje técnico, desarrollo de proveedores y trabajo de miles de personas. La mejora de la productividad, la experiencia acumulada por las compañías y los trabajadores, la infraestructura y la evolución tecnológica también forman parte de esa historia.
La discusión sobre el modelo económico debe reconocer ambos planos: las condiciones que permiten atraer capital y la capacidad productiva construida a lo largo del tiempo.
Las reglas de juego y el papel de las inversiones
El Presidente insistió en que la diferencia no está solamente en los recursos naturales, sino en las reglas económicas. Defendió la liberalización del mercado petrolero, la eliminación de restricciones y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como instrumentos para impulsar nuevos proyectos.
En su discurso, atribuyó al cambio de reglas una parte central del crecimiento de la producción y elogió al gobernador Rolando Figueroa por la adhesión de Neuquén al régimen de inversiones.
El planteo tiene una lógica económica concreta: los proyectos energéticos requieren grandes desembolsos iniciales, plazos extensos de recuperación y previsibilidad para tomar decisiones de inversión. La estabilidad normativa, la disponibilidad de divisas y las condiciones tributarias son variables relevantes para competir por capital internacional.
Pero existe otra dimensión que merece atención. La inversión no se mide solamente por los anuncios, los compromisos financieros o la cantidad de proyectos presentados. También importa cuánto capital se ejecuta, qué infraestructura se construye, cuántos empleos se generan y qué proporción de la actividad queda integrada a la economía argentina.
El RIGI puede funcionar como una herramienta para acelerar proyectos estratégicos. Su resultado definitivo deberá evaluarse a partir de las inversiones efectivamente realizadas, la producción incremental, las exportaciones y los beneficios económicos que genere, junto con sus costos fiscales y las condiciones aplicables a cada iniciativa.
La Argentina necesita inversiones, pero también necesita que esas inversiones construyan capacidad productiva.
El derrame no se declama: se construye
Milei rechazó las críticas que sostienen que Vaca Muerta no derrama beneficios sobre el resto del país. Para defender su posición, mencionó la arena utilizada en la fractura hidráulica, los tubos de acero fabricados en Campana y la participación de talleres, metalúrgicas y empresas de transporte de distintas provincias.
Es un argumento relevante: la cadena de valor energética no termina en la boca del pozo. Incluye logística, fabricación de equipos, mantenimiento, servicios especializados, tratamiento de fluidos, gestión de residuos, transporte, alojamiento, alimentación y una extensa red de proveedores.
Sin embargo, que existan proveedores nacionales no resuelve por sí solo la discusión sobre la distribución del crecimiento.
El desafío es profundizar la integración industrial, aumentar el contenido nacional competitivo y generar más oportunidades para las pequeñas y medianas empresas. También supone desarrollar proveedores regionales capaces de sostener estándares técnicos, ambientales y de seguridad cada vez más exigentes.
Para Neuquén, Río Negro y el resto de la Patagonia, el objetivo debería ser que la expansión hidrocarburífera fortalezca una estructura económica duradera y no dependa exclusivamente del ritmo de perforación de cada campaña.
Vaca Muerta puede impulsar metalúrgicas, empresas de servicios, transporte, tecnología, capacitación y nuevas actividades industriales. Pero ese proceso necesita planificación, financiamiento, formación profesional y condiciones que permitan a las empresas locales competir en un mercado dominado por grandes operadoras y contratistas.
Los trabajadores: protagonistas de la expansión, no una mención protocolar
En uno de los pasajes de su discurso, Milei reconoció el papel de los trabajadores petroleros y afirmó que nada de lo conseguido sería posible sin quienes se levantan de madrugada para ir al pozo.
La referencia es importante. La productividad de Vaca Muerta no depende exclusivamente de la tecnología, el capital o las decisiones empresariales. También se apoya en la experiencia de los equipos de perforación, fractura, mantenimiento, control de sólidos, tratamiento de fluidos, transporte y seguridad operacional.
Detrás de cada récord hay jornadas extensas, diagramas de trabajo exigentes, personal especializado y operaciones que deben sostener continuidad, eficiencia y estándares de seguridad.
Por eso, el crecimiento de la producción debe abrir una discusión sobre la calidad del empleo, la formación técnica, las condiciones laborales, la estabilidad de los puestos de trabajo y la participación de los trabajadores en las mejoras de productividad.
La modernización tecnológica y la reducción de costos pueden fortalecer la competitividad de la cuenca, pero también obligan a preguntarse cómo se distribuyen sus resultados. La eficiencia debe ser compatible con operaciones seguras, dotaciones adecuadas y reconocimiento de las responsabilidades que asume cada puesto.
No alcanza con mencionar al trabajador en el discurso inaugural. La consolidación de Vaca Muerta requiere políticas de capacitación, desarrollo profesional y empleo sostenible.
Neuquén, entre el récord petrolero y la presión sobre sus ciudades
El crecimiento energético también tiene consecuencias fuera de los yacimientos. La expansión de la actividad impulsa la construcción de viviendas, parques industriales, hoteles, oficinas, comercios y servicios, como destacó Milei al elogiar la gestión provincial.
Pero el dinamismo económico convive con una presión creciente sobre el suelo urbano, los alquileres, el transporte, la infraestructura vial y los servicios públicos.
El desafío es especialmente visible en Neuquén capital y Añelo, donde la demanda vinculada a la actividad petrolera obliga a pensar en una planificación de largo plazo. El crecimiento de la población, los desplazamientos diarios de trabajadores y las necesidades habitacionales no pueden quedar librados exclusivamente a la dinámica del mercado inmobiliario.
Una provincia puede aumentar su producción y sus exportaciones, pero si ese crecimiento no se acompaña con infraestructura, servicios y vivienda accesible, parte de la población puede quedar al margen de la prosperidad que genera la industria.
Por eso, el modelo neuquino no debería evaluarse únicamente por la cantidad de barriles que produce. También debe medirse por su capacidad para sostener ciudades habitables, mejorar la conectividad, ampliar los servicios y transformar los ingresos energéticos en desarrollo territorial.
De los anuncios a las obras: el próximo examen
El Presidente presentó al RIGI como una de las principales herramientas para atraer inversiones y sostuvo que existen proyectos anunciados por más de US$ 210.000 millones, con una participación destacada del petróleo y el gas.
En paralelo, el sector avanza con iniciativas destinadas a ampliar la capacidad de transporte de crudo, desarrollar nuevas rutas de exportación y fortalecer la infraestructura gasífera. La expansión de los oleoductos, los proyectos de GNL y las conexiones con los mercados regionales serán determinantes para evitar que la capacidad de producción supere las posibilidades de evacuación y comercialización.
La oportunidad es enorme, pero también exige coordinación entre Nación, provincias, empresas y organismos reguladores.
Las rutas, los ductos, los puertos, la energía eléctrica, el agua industrial y la logística deben acompañar el ritmo de crecimiento. Lo mismo ocurre con la formación de personal, la disponibilidad de proveedores y la capacidad de las comunidades para absorber los efectos de una actividad que crece a una velocidad excepcional.
El éxito no dependerá solamente de anunciar proyectos, sino de concretarlos en tiempo y forma, controlar sus impactos y generar condiciones para que la expansión pueda mantenerse a largo plazo.
La pregunta que queda después de la AOG
Milei quiere que Neuquén sea el modelo de la Argentina. Y Vaca Muerta ofrece argumentos sólidos para explicar por qué la energía puede convertirse en uno de los principales motores de crecimiento del país.
Pero replicar el modelo no significa copiar únicamente una política de incentivos o una estrategia de liberalización. Significa comprender qué condiciones permitieron desarrollar una industria compleja y qué instituciones hacen falta para sostenerla, diversificarla y convertirla en una fuente de prosperidad más amplia.
La Argentina necesita estabilidad macroeconómica, inversiones, exportaciones y reglas previsibles. También necesita industria nacional competitiva, empleo de calidad, infraestructura, formación técnica y una planificación territorial que acompañe el crecimiento.
El petróleo y el gas pueden aportar las divisas que el país necesita para financiar su desarrollo. El verdadero desafío es evitar que esa riqueza se convierta en una economía de enclaves, con grandes cifras de exportación y beneficios concentrados, mientras las ciudades, los trabajadores y las empresas pequeñas absorben buena parte de los costos de la expansión.
Vaca Muerta ya demostró que la Argentina puede producir más. Ahora debe demostrar que también puede desarrollar más.
Esa es la discusión que debería quedar abierta después de la AOG Patagonia 2026: no solamente cuánto petróleo puede producir Neuquén, sino cuánta industria, empleo, infraestructura y bienestar puede construir a partir de esa riqueza.
Porque los barriles se contabilizan, las exportaciones se registran y las inversiones se anuncian. Pero el desarrollo se mide en lo que queda cuando la actividad crece y sus beneficios llegan efectivamente a la sociedad.
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Fuente: VMO