
Neuquén quiere venderle gas más barato a Chile y pone el foco en un gasoducto que hoy está prácticamente vacío
Rolando Figueroa planteó aprovechar la infraestructura existente para aumentar las exportaciones hacia el Biobío. La propuesta abre una discusión estratégica: vender gas natural por ducto, desarrollar nuevos mercados o reservar el recurso para los proyectos de GNL.
Para Neuquén, la apuesta es convertir la abundancia de Vaca Muerta en integración regional, divisas y desarrollo.
NEUQUÉN.– La nueva etapa de Vaca Muerta empieza a cambiar las preguntas.
Durante años, Argentina se preguntó cómo conseguir gas. Ahora, con una producción creciente y enormes recursos no convencionales, la discusión comienza a ser a quién vender, por qué vía, a qué precio y cómo aprovechar la infraestructura disponible.
En ese escenario, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, puso sobre la mesa una propuesta concreta: aprovechar la infraestructura existente para incrementar las ventas de gas natural a Chile y ofrecerle al país vecino un combustible potencialmente más competitivo que el que actualmente consume.
La idea tiene un componente económico, pero también uno geopolítico.
Porque detrás de la posibilidad de llenar un gasoducto aparece una discusión mucho mayor: la integración energética entre Argentina y Chile y el nuevo rol que puede asumir Vaca Muerta en el mercado regional.
Un gasoducto con capacidad que todavía no se utiliza
Figueroa puso el foco en una infraestructura construida hace años que actualmente trabaja con una utilización muy baja.
Según explicó, el gasoducto hacia Chile utiliza menos del 10% de su capacidad, mientras el país vecino continúa demandando energía.
“¿Por qué no lo llenamos?”, planteó el gobernador.
La pregunta es sencilla, pero detrás existe una oportunidad comercial de gran importancia.
La cercanía geográfica entre Vaca Muerta y el centro-sur chileno reduce considerablemente las distancias respecto de otros mercados internacionales.
Y allí aparece Biobío como uno de los principales destinos potenciales.
La propuesta neuquina consiste en analizar cuánto gas necesita Chile, qué precio está dispuesto a pagar y cómo puede estructurarse una relación de largo plazo que resulte conveniente para ambos países.
El nuevo paradigma: Argentina ya no busca solamente autoabastecerse
Durante décadas, la política energética argentina estuvo condicionada por la necesidad de garantizar el abastecimiento interno.
La situación comenzó a cambiar con el desarrollo masivo de Vaca Muerta.
Argentina pasó de discutir cómo importar energía a preguntarse cómo transformar sus excedentes en exportaciones.
Figueroa definió este proceso como un “cambio de paradigma de la abundancia”.
La diferencia es sustancial.
Si el país tiene recursos suficientes para abastecer su mercado y generar excedentes, el desafío deja de ser solamente producir.
Ahora debe construir mercados.
Y Chile aparece como uno de los mercados naturales.
¿Gas por ducto o GNL?
La discusión adquiere mayor importancia porque Argentina también está avanzando con grandes proyectos de gas natural licuado (GNL).
Los proyectos destinados a exportar GNL requieren grandes inversiones en plantas, barcos, infraestructura portuaria y contratos de largo plazo.
El gas por ducto tiene otra lógica.
Chile está cerca. El gasoducto ya existe. Y parte de la infraestructura tiene capacidad disponible.
Eso puede permitir desarrollar exportaciones con inversiones adicionales relativamente menores respecto de un proyecto integral de GNL.
Pero existe una cuestión estratégica que deberá resolverse:
¿Cuánto gas conviene vender por gasoducto y cuánto reservar para el mercado global de GNL?
La respuesta probablemente no sea excluyente.
Argentina puede necesitar una matriz exportadora diversificada: contratos regionales de largo plazo, exportaciones estacionales y grandes proyectos de GNL destinados a mercados internacionales.
Una oportunidad para Neuquén
Para la provincia, la discusión tiene una dimensión adicional.
Vaca Muerta no debería significar únicamente mayor producción hidrocarburífera.
El objetivo planteado por Figueroa es utilizar esa riqueza para financiar una transformación económica más amplia.
El gobernador sostuvo que los recursos generados por el petróleo y el gas deben convertirse en producción, turismo, rutas e infraestructura.
Ese concepto es central.
Porque Neuquén enfrenta una oportunidad histórica: puede utilizar las regalías, la actividad económica y la inversión generada por Vaca Muerta para construir infraestructura que, a su vez, permita desarrollar nuevas actividades.
La energía puede convertirse en capital para diversificar la economía provincial.
La confianza vuelve a ser un factor energético
Sin embargo, Figueroa reconoció que existe un elemento indispensable para avanzar: la confianza entre ambos países.
Argentina y Chile tienen una historia de integración energética que sufrió interrupciones y cambios de reglas.
Por eso, cualquier estrategia de exportación de largo plazo necesita previsibilidad.
Chile necesita saber que el gas estará disponible.
Argentina necesita garantizar que podrá exportar bajo determinadas condiciones.
Las empresas necesitan contratos que justifiquen sus inversiones.
Y Neuquén necesita que una mayor producción se traduzca en actividad y recursos para la provincia.
Sin confianza, la infraestructura puede estar construida y el gas disponible, pero el negocio no necesariamente aparece.
Vaca Muerta mira cada vez más hacia el Pacífico
La propuesta también vuelve a poner en discusión una cuestión geográfica que puede resultar determinante para la Argentina energética.
Neuquén está más cerca del Pacífico que de los grandes mercados asiáticos por vía terrestre, y Chile puede funcionar como una puerta de entrada estratégica.
El corredor hacia el Biobío podría transformarse así en algo más que un mercado de gas.
Podría convertirse en un corredor energético binacional, con intercambio de gas, electricidad, petróleo y eventualmente otros productos derivados de la energía.
Figueroa incluso planteó la posibilidad de avanzar en infraestructura dedicada para gas y petróleo.
La abundancia obliga a pensar distinto
Uno de los conceptos más interesantes de la propuesta neuquina es que la Argentina está entrando en una etapa en la que deberá aprender a administrar la abundancia.
Si existen grandes recursos de gas y petróleo, el problema deja de ser solamente la escasez.
Ahora aparece otro riesgo:
tener recursos y no contar con mercados suficientes para monetizarlos.
Por eso, cada gasoducto, oleoducto, terminal portuaria y planta de procesamiento adquiere un valor estratégico.
La infraestructura deja de ser solamente una obra pública o privada.
Se transforma en una herramienta para convertir recursos naturales en divisas.
El petróleo ya tiene un destino: el mundo
En petróleo, la transformación está más avanzada.
Figueroa señaló que Argentina produce actualmente alrededor de 650.000 barriles diarios destinados al mercado interno y proyectó una producción futura de hasta 1,5 millones de barriles diarios, con una creciente proporción destinada a la exportación.
La lógica es clara:
el crecimiento marginal de Vaca Muerta tiene cada vez más perfil exportador.
El desafío consiste ahora en construir la infraestructura necesaria para sacar esos barriles hacia los mercados internacionales.
En gas, la situación es algo diferente.
El país debe desarrollar simultáneamente el mercado regional y la infraestructura necesaria para convertirse en un exportador global de GNL.
El verdadero negocio no es solamente vender gas
La discusión planteada por Figueroa deja una enseñanza que puede resultar clave para Neuquén.
El verdadero negocio de Vaca Muerta no consiste únicamente en sacar hidrocarburos del subsuelo.
Consiste en crear mercados, infraestructura, empresas, empleo y nuevas cadenas de valor alrededor de esos recursos.
Si un gasoducto que hoy está subutilizado puede transportar mucho más gas hacia Chile, allí existe una oportunidad.
Si una empresa neuquina puede prestar servicios para ampliar esa infraestructura, existe otra.
Si una industria chilena puede reducir sus costos energéticos utilizando gas argentino, también gana.
Y si Neuquén consigue transformar esa actividad en infraestructura, capacitación y diversificación productiva, el beneficio puede multiplicarse.
Un posible nuevo capítulo de la integración energética
La propuesta de Figueroa llega en un momento en el que Argentina comienza a abandonar definitivamente la lógica de la escasez energética.
El país tiene recursos.
Vaca Muerta tiene capacidad de crecimiento.
Chile tiene demanda.
Existe infraestructura.
Y hay una frontera energética que durante años estuvo desaprovechada.
Ahora falta algo más difícil:
coordinar intereses, garantizar reglas, construir confianza y convertir esa infraestructura ociosa en negocios concretos.
Si Argentina logra hacerlo, el gas de Vaca Muerta podría no solamente abastecer hogares e industrias nacionales.
También podría convertirse en una herramienta de integración regional, competitividad industrial y generación de divisas.
Y Neuquén podría ocupar un lugar central en ese nuevo mapa.
La pregunta ya no es si Vaca Muerta tiene gas. La pregunta es cuánto de ese gas podremos vender, a quién, por qué vía y cuánto desarrollo será capaz de generar en el camino.
Fuente: VMO