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Neuquén se prepara para disputar el liderazgo nacional

El crecimiento de la producción de petróleo y la futura exportación de GNL están transformando el perfil económico de Neuquén.

Neuquén se prepara para disputar el liderazgo nacional

El crecimiento de la producción de petróleo y la futura exportación de GNL están transformando el perfil económico de Neuquén.

Las proyecciones indican que la provincia podría superar a Córdoba y Santa Fe antes de convertirse, a comienzos de la próxima década, en la principal jurisdicción exportadora del país.

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

Durante décadas, hablar de las grandes provincias exportadoras de la Argentina significó mirar hacia la región pampeana.

Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentraron buena parte de las ventas externas del país, impulsadas por el complejo agroindustrial, la industria automotriz, los alimentos y las manufacturas.

Pero el mapa empieza a cambiar.

En el centro de esa transformación aparece Neuquén, una provincia que hace pocos años no ocupaba un lugar destacado entre las principales jurisdicciones exportadoras y que ahora avanza rápidamente gracias a un recurso que está modificando la estructura productiva argentina: Vaca Muerta.

El crecimiento de la producción de petróleo, la ampliación de los sistemas de transporte, la construcción de nueva infraestructura de evacuación y la futura exportación de gas natural licuado pueden llevar a Neuquén a disputar un lugar que durante décadas parecía reservado a las provincias agrícolas e industriales.

La proyección es contundente: Neuquén podría superar a Córdoba en 2027, a Santa Fe en 2028 y alcanzar el primer lugar del ranking nacional entre 2031 y 2032, dependiendo fundamentalmente de la evolución del precio internacional del petróleo y de la velocidad con la que se concreten los grandes proyectos energéticos.

No se trata solamente de un cambio de ranking.

Es un cambio en la geografía económica de la Argentina.

De una provincia petrolera a una potencia exportadora

El crecimiento de Neuquén no puede explicarse únicamente por el aumento de los precios del petróleo.

Lo que está cambiando es la escala de producción.

Vaca Muerta permitió pasar de una actividad concentrada en determinados yacimientos y con fuertes limitaciones de productividad a un modelo de desarrollo no convencional cada vez más industrializado.

Más pozos.

Más etapas de fractura.

Más producción por pozo.

Mayor velocidad de perforación.

Más infraestructura.

Y, fundamentalmente, una creciente capacidad para colocar esa producción en los mercados internacionales.

Según las estimaciones analizadas, las exportaciones neuquinas se multiplicaron casi por siete entre 2021 y 2025.

Ese salto explica por qué Neuquén ya aparece en el cuarto lugar del ranking provincial y redujo considerablemente la distancia que todavía la separa de Córdoba.

La diferencia que antes parecía estructural comienza a transformarse en una cuestión de tiempo, inversiones e infraestructura.

El petróleo está cambiando el peso de Neuquén

El petróleo no convencional es actualmente el principal motor de esta transformación.

La producción de Vaca Muerta permitió incrementar los volúmenes disponibles para exportación y abrió una nueva etapa para una provincia que históricamente estuvo asociada a la actividad hidrocarburífera, pero que ahora puede convertirse también en uno de los principales generadores de divisas de la Argentina.

El escenario proyectado contempla un crecimiento muy fuerte de la producción durante los próximos años y una posterior estabilización en niveles cercanos a 1,5 millones de barriles diarios hacia 2035.

Si esa expansión se concreta, el problema ya no será solamente producir.

Será tener la capacidad suficiente para sacar el petróleo de la cuenca, almacenarlo, transportarlo y colocarlo en el exterior.

Y allí aparece una de las claves de la próxima etapa de Vaca Muerta.

Los oleoductos serán tan importantes como los pozos

La transformación exportadora no puede sostenerse si la producción crece más rápido que la infraestructura.

Por eso, proyectos como las ampliaciones de Oldelval y Otasa y, especialmente, el desarrollo del Vaca Muerta Sur (VMOS) tienen una importancia que excede ampliamente a la industria petrolera.

Son parte de la infraestructura que puede determinar cuánto petróleo argentino puede llegar efectivamente al mercado internacional.

El cuello de botella de Vaca Muerta durante años estuvo asociado a la capacidad de transporte.

Ahora la discusión comienza a ser diferente:

¿cuánto petróleo puede producir Neuquén y cuánto puede exportar de manera sostenida?

La respuesta dependerá de la infraestructura.

Una formación puede tener recursos extraordinarios bajo tierra, pero si no dispone de oleoductos, almacenamiento, terminales y capacidad logística, una parte de ese potencial permanece sin convertirse en divisas.

El segundo gran salto: el gas que puede viajar por barco

El petróleo explica buena parte del crecimiento actual.

Pero el gas puede cambiar todavía más la escala.

La futura exportación de GNL introduce una posibilidad completamente diferente: transformar el gas de Vaca Muerta en un producto capaz de competir en mercados internacionales a miles de kilómetros de distancia.

Los proyectos vinculados con Argentina LNG y otras iniciativas de licuefacción pueden agregar una nueva corriente exportadora a la provincia.

Y esto modifica la ecuación.

Neuquén ya no estaría dependiendo exclusivamente del petróleo.

Podría combinar:

petróleo + gas + infraestructura + exportaciones.

Esa combinación es la que permite pensar en una transformación estructural del perfil económico provincial.

El ranking puede cambiar, pero el precio también juega

Hay una advertencia importante detrás de las proyecciones.

Que Neuquén llegue al primer lugar no está garantizado.

El precio internacional del petróleo tiene un peso enorme en el resultado final.

En el escenario utilizado como referencia, el petróleo Medanito parte de valores elevados y luego disminuye progresivamente hacia los próximos años. También se contempla una reducción del precio internacional del GNL ante una mayor oferta global.

Con esas condiciones, Neuquén podría alcanzar el liderazgo exportador alrededor de 2031.

Pero si el petróleo se ubicara en niveles considerablemente menores, el proceso podría demorarse y el liderazgo ser mucho más ajustado.

Esto demuestra algo fundamental:

Vaca Muerta puede transformar el mapa exportador, pero no está aislada del mundo.

La geopolítica, la demanda internacional, los precios del crudo y del gas, la competencia de otros productores y el ritmo de las inversiones tendrán una influencia decisiva.

Buenos Aires seguirá siendo un gigante

La posibilidad de que Neuquén se convierta en la principal provincia exportadora no significa que Buenos Aires vaya a perder relevancia.

Todo lo contrario.

La provincia mantiene una estructura productiva mucho más diversificada, con agricultura, industria, alimentos, automóviles, productos químicos y numerosas cadenas de valor.

Ese es justamente uno de los aspectos más importantes de la transformación que puede producir Vaca Muerta.

Neuquén no necesita reemplazar a Buenos Aires para convertirse en una potencia exportadora.

Puede aparecer un nuevo equilibrio.

Por un lado, la región pampeana continuará siendo el gran núcleo agroindustrial e industrial.

Por otro, la Patagonia energética comenzará a ocupar un lugar cada vez más importante en la generación de divisas.

La Argentina exportadora puede empezar a tener dos grandes motores: el agroindustrial y el energético.

Neuquén ya cambió el mapa de la Patagonia

Dentro de la región patagónica, el cambio es todavía más evidente.

Durante muchos años, Chubut tuvo un peso determinante en las exportaciones regionales debido a su producción petrolera convencional, el aluminio y otras actividades.

El crecimiento de Vaca Muerta alteró esa relación.

Neuquén pasó a ocupar el primer lugar dentro de la Patagonia y aumentó considerablemente su participación en las exportaciones regionales.

Las ventas externas patagónicas crecieron con fuerza durante los últimos años, pero el dato más importante es la modificación de quién explica ese crecimiento.

El centro de gravedad energético de la Patagonia se desplazó hacia la Cuenca Neuquina.

Y ese proceso todavía está lejos de haber terminado.

El desafío no termina en el puerto

Aquí aparece una cuestión que debería estar en el centro de la discusión provincial.

Exportar más no significa automáticamente que toda la sociedad neuquina se beneficie en la misma proporción.

La verdadera oportunidad está en transformar las exportaciones en desarrollo permanente.

Eso significa infraestructura.

Viviendas.

Hospitales.

Educación.

Rutas.

Transporte.

Servicios.

Proveedores locales.

Industria.

Capacitación.

Tecnología.

Y nuevas empresas.

Porque si Neuquén efectivamente llega a convertirse en la principal provincia exportadora del país, la pregunta ya no será solamente cuánto dinero genera.

La pregunta será:

¿qué hace Neuquén con esa riqueza?

La gran oportunidad para los proveedores neuquinos

El crecimiento exportador también puede convertirse en una oportunidad para miles de empresas que forman parte de la cadena energética.

No solamente las grandes operadoras.

También talleres.

Empresas de mantenimiento.

Transporte.

Logística.

Metalurgia.

Servicios petroleros.

Tecnología.

Seguridad.

Ambiente.

Construcción.

Alimentación.

Hotelería.

Indumentaria.

Capacitación.

La expansión de Vaca Muerta puede generar un ecosistema económico mucho más amplio que la extracción de hidrocarburos.

Pero eso no sucede automáticamente.

Requiere financiamiento, capacitación, escala y condiciones para que las empresas locales puedan competir.

El desafío es que Neuquén no sea solamente el lugar donde se extrae el recurso, sino también donde se genera una parte cada vez mayor del valor agregado.

De la riqueza bajo tierra a los dólares en superficie

Durante décadas, Argentina tuvo un problema recurrente: disponía de recursos energéticos, pero no lograba transformarlos en exportaciones suficientes y sostenidas.

Vaca Muerta está modificando esa ecuación.

El recurso existe.

La tecnología existe.

La producción está creciendo.

Las inversiones están llegando.

La infraestructura se está ampliando.

Y los mercados internacionales están mirando a la Argentina con un interés diferente.

El siguiente paso será demostrar que el país puede sostener ese proceso durante décadas.

Porque un boom exportador puede generar un salto extraordinario.

Pero una verdadera transformación económica requiere continuidad.

El petróleo puede poner a Neuquén en el primer lugar; el desarrollo decidirá qué significa

Las proyecciones muestran un escenario que hasta hace pocos años hubiera parecido improbable.

Una provincia patagónica podría superar a Córdoba, luego a Santa Fe y finalmente disputar el liderazgo histórico de Buenos Aires.

Todo a partir de una formación geológica que todavía tiene décadas de desarrollo por delante.

Pero el verdadero éxito de Vaca Muerta no debería medirse solamente por el ranking de exportaciones.

El desafío será convertir esos dólares en infraestructura, empleo de calidad, empresas, vivienda, conocimiento y oportunidades para las próximas generaciones.

Porque si Neuquén logra convertirse en la principal provincia exportadora de la Argentina, habrá cambiado mucho más que una tabla estadística.

Habrá cambiado el centro de gravedad económico del país.

Y allí estará la verdadera discusión: no solamente cuánto petróleo y gas puede sacar Vaca Muerta de la tierra, sino qué provincia y qué Argentina somos capaces de construir con esa riqueza.

VacaMuertaOnline — Periodismo energético desde el corazón de la industria.

 

 

Fuente: vmo

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