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Ormuz no vuelve a la normalidad

El petróleo roza los US$90 y Vaca Muerta vuelve a ganar valor estratégico.

Ormuz no vuelve a la normalidad

El petróleo roza los US$90 y Vaca Muerta vuelve a ganar valor estratégico.

El estrecho continúa lejos de recuperar el tránsito previo al conflicto y el mercado petrolero vuelve a incorporar una prima de riesgo. Mientras Estados Unidos asegura que los flujos de crudo de Medio Oriente se normalizaron mediante rutas alternativas, los datos de seguimiento marítimo muestran una realidad mucho más compleja. La tensión también impacta sobre el LNG y abre una oportunidad estratégica para los productores de hidrocarburos fuera de la región.

El mercado energético internacional volvió a encender las luces de alerta.

El Brent se acerca nuevamente a los US$90 por barril, mientras el WTI se mantiene por encima de los US$80, en una jornada marcada por la incertidumbre alrededor de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, la continuidad de las restricciones sobre el estrecho de Ormuz y nuevos incidentes contra embarcaciones en corredores estratégicos de Medio Oriente.

La cuestión central para los mercados ya no es solamente si Ormuz está "cerrado" o "abierto".

La pregunta es mucho más importante:

¿Cuánto petróleo puede salir efectivamente del Golfo y a qué costo mientras el tránsito marítimo no recupera la normalidad?

Y allí aparece una diferencia significativa entre el discurso oficial de Washington y los datos que siguen los operadores privados.

Washington dice que el petróleo volvió a circular

La administración de Donald Trump sostiene que los flujos de petróleo desde el Golfo recuperaron niveles similares a los existentes antes del conflicto.

El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó que durante la última semana salieron de la región alrededor de 15 millones de barriles diarios, mientras que en una jornada el volumen habría alcanzado los 20 millones de barriles diarios.

El argumento de Washington es que los países productores están utilizando al máximo sus rutas alternativas, especialmente oleoductos que permiten evitar el paso por Ormuz.

Pero el problema es que una cosa es sacar petróleo de la región y otra muy distinta es recuperar el tránsito normal por el estrecho.

Los barcos cuentan otra historia

Los datos de seguimiento marítimo muestran que la actividad continúa muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto.

Según las estimaciones citadas por Kpler, durante la semana pasada solamente 84 embarcaciones atravesaron Ormuz, incluyendo nueve durante el domingo.

Antes de la guerra, el tránsito podía superar los 100 cruces diarios.

JPMorgan, por su parte, estima que el flujo efectivo de petróleo que atraviesa actualmente el estrecho ronda los 4 millones de barriles diarios, muy por debajo de los volúmenes que Washington asegura que están circulando.

La diferencia es demasiado importante como para ser ignorada.

Y explica por qué el mercado continúa pagando una prima geopolítica sobre el precio del petróleo.

Arabia Saudita y los oleoductos están evitando un shock mayor

La infraestructura existente está funcionando como una especie de válvula de seguridad.

Arabia Saudita estaría utilizando intensivamente su sistema de transporte hacia el Mar Rojo, desviando varios millones de barriles diarios para evitar el cuello de botella de Ormuz.

Otros productores del Golfo también están utilizando rutas alternativas.

Esto evita que el mercado mundial enfrente inmediatamente una pérdida equivalente a todo el petróleo que normalmente pasa por el estrecho.

Pero hay un límite.

Los oleoductos no tienen capacidad infinita.

Y tampoco pueden reemplazar completamente la flexibilidad que ofrece una de las principales rutas marítimas energéticas del planeta.

Por eso, mientras Ormuz continúe funcionando de manera parcial, irregular o bajo amenaza, el mercado seguirá incorporando riesgo al precio.

El problema no termina en el petróleo

La crisis tiene otra dimensión que puede ser incluso más delicada para algunos mercados: el gas natural licuado.

El estrecho de Ormuz es fundamental para el comercio mundial de LNG, particularmente por el peso de Qatar y otros productores del Golfo.

La Agencia Internacional de Energía ya había advertido que la interrupción del tránsito por Ormuz produjo un shock de enorme magnitud sobre el mercado global de gas y llegó a retirar del mercado cerca del 20% de la oferta mundial de LNG durante la fase más crítica de la crisis.

La propia IEA continúa señalando que la crisis de Medio Oriente alteró profundamente el equilibrio del mercado mundial de gas y que la reapertura plena de Ormuz es determinante para normalizar los flujos.

Esto significa que cualquier escalada adicional no solamente puede impactar sobre el precio del petróleo.

También puede volver a generar presión sobre los mercados de gas de Europa y Asia, precisamente cuando los países compradores buscan garantizar suministro para los próximos inviernos.

Nuevos ataques vuelven a cambiar el escenario

El problema diplomático se complica por la situación militar.

Los nuevos ataques contra embarcaciones en el Mar Rojo, Bab el-Mandeb y el Golfo de Omán volvieron a elevar el nivel de riesgo para las compañías navieras y aseguradoras.

Cada incidente tiene un efecto que va mucho más allá del barco atacado.

Cuando aumenta el riesgo, aumentan las primas de seguro, cambian las rutas, se extienden los tiempos de navegación y se encarece el transporte.

En otras palabras:

aunque haya petróleo disponible, llevarlo hasta el consumidor puede volverse mucho más caro.

Ese es uno de los motivos por los que el mercado reacciona antes de que aparezca físicamente un faltante de crudo.

La Reserva Estratégica de Estados Unidos también entra en escena

Otro elemento que comienza a preocupar a los operadores es el nivel de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.

Las existencias cayeron recientemente hasta unos 298,7 millones de barriles, perforando nuevamente el nivel de 300 millones.

La situación es relevante porque Washington ya utilizó una parte importante de sus reservas durante la crisis.

La capacidad de Estados Unidos para continuar amortiguando una interrupción prolongada mediante la SPR, por lo tanto, no es ilimitada.

Esto puede convertirse en un factor adicional de sensibilidad para el mercado si las negociaciones con Irán vuelven a deteriorarse.

¿Puede volver el Brent a los US$100?

La respuesta depende fundamentalmente de tres variables:

Primero: cuánto tiempo permanecerá limitado el tránsito por Ormuz.

Segundo: cuánto petróleo pueden desviar Arabia Saudita y otros productores mediante oleoductos y terminales alternativas.

Tercero: si la situación militar se mantiene contenida o vuelve a escalar.

La Agencia de Información Energética de Estados Unidos ya había advertido que la duración del cierre y la velocidad de recuperación de los flujos serían determinantes para el precio internacional. En su escenario de abril, la EIA proyectaba que el Brent podría alcanzar niveles superiores a US$100 durante la fase más crítica del shock.

Hoy el mercado vuelve a mirar ese riesgo.

No significa necesariamente que el Brent vaya a superar los US$100.

Pero sí significa que el camino hacia los US$70-80 que muchos operadores esperaban se vuelve mucho más difícil mientras Ormuz continúe sin normalizarse.

Vaca Muerta vuelve a ganar valor estratégico

Para Argentina, esta crisis tiene una lectura particularmente importante.

Mientras una parte del mundo vuelve a discutir la seguridad del suministro de petróleo y gas, Vaca Muerta continúa aumentando su capacidad productiva y exportadora.

La expansión del shale argentino ocurre en un momento en que los grandes compradores internacionales buscan diversificar proveedores y reducir su exposición a corredores geopolíticamente vulnerables.

El avance del VMOS, la ampliación de la capacidad de transporte, la futura terminal de Punta Colorada y los proyectos de LNG pueden convertir a la Argentina en un proveedor cada vez más relevante para los mercados internacionales.

La conclusión es clara:

cada barril adicional que Argentina pueda colocar en el mercado internacional tiene hoy un valor estratégico mayor que hace algunos años.

No solamente por su precio.

También por la seguridad de suministro que puede representar.

La oportunidad argentina

La crisis de Ormuz vuelve a poner en evidencia algo que Vaca Muerta viene demostrando desde hace años:

tener recursos no alcanza; hay que tener infraestructura para sacarlos del subsuelo y llevarlos al mundo.

Argentina está avanzando en esa dirección.

Más producción, más oleoductos, terminales de exportación, capacidad de almacenamiento y proyectos de LNG son los componentes de una nueva infraestructura energética nacional.

Si la situación internacional continúa marcada por conflictos, sanciones y riesgos sobre las principales rutas marítimas, esa infraestructura puede convertirse en una ventaja competitiva estratégica.

El desafío será aprovecharla.

Porque el mundo está pagando nuevamente por la seguridad energética.

Y Argentina tiene una oportunidad concreta para convertirse en parte de la solución.

El mercado espera una señal

Por ahora, los operadores seguirán mirando tres pantallas al mismo tiempo: Washington, Teherán y Ormuz.

Una señal concreta de reapertura puede quitar rápidamente parte de la prima geopolítica acumulada en el Brent.

Una nueva escalada militar, en cambio, podría provocar exactamente lo contrario.

Mientras tanto, el petróleo permanece cerca de los US$90, el tránsito marítimo continúa lejos de la normalidad y el mercado vuelve a recordar una vieja regla de la industria:

cuando una ruta concentra una parte crítica del suministro mundial, cualquier amenaza sobre ella termina reflejándose en el precio de cada barril.

Y esta vez, Vaca Muerta observa desde el otro lado del mundo.

Por la Redacción de Vaca Muerta Online

Fuente: VMO

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