
Tensión global y dilema local
El petróleo supera los US$ 90 y presiona las naftas en Argentina.
El recrudecimiento de los conflictos bélicos en Medio Oriente desbarató las proyecciones de una baja en el precio de los combustibles. Impulsado por el aumento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y la amenaza sobre el tránsito en el Estrecho de Ormuz, el barril de petróleo Brent —de referencia para el mercado europeo y la industria hidrocarburífera argentina— cotizó en torno a los US$ 91.
Este salto internacional frena la expectativa de una reducción gradual en los surtidores locales y vuelve a encender las alarmas en el programa de desaceleración inflacionaria del Ministerio de Economía.
Escalada geopolítica: la prima de riesgo en el Estrecho de Ormuz
El mercado internacional de crudo registró una fuerte volatilidad luego de nuevos ataques contra infraestructura energética en el Golfo Pérsico e incidentes con buques metaneros y petroleros en el Estrecho de Ormuz. Por este paso marítimo transita cerca del 20% del petróleo mundial.
Factores clave del frente externo:
- Cierre parcial e incertidumbre en Ormuz: Declaraciones y maniobras militares en la zona han elevado el riesgo de interrupción física del suministro.
- Revisión de proyecciones bancarias: Analistas de Wall Street (incluyendo Goldman Sachs) advierten que el escenario de un Brent a US$ 100 vuelve a ser factible si persisten los bloqueos o ataques en el Golfo.
- Inventarios ajustados: La baja en los stocks globales de refinados fuera de China reduce el margen de maniobra de las refinerías globales para absorber shocks de oferta.
El impacto en la Argentina: importación de inflación vs. récord de exportación
Para la economía argentina, la suba del barril internacional presenta un efecto de doble filo:
1. El frente interno: surtidores e inflación
Las refinerías locales —encabezadas por YPF, Raízen, Trafigura y Axion— monitorean el valor de paridad de importación (export/import parity). Un barril firme por encima de los US$ 90 imposibilita el recorte de precios del 12% al 15% que se proyectaba en el mercado interno y reabre la puerta a posibles reajustes de precios. Cualquier incremento en la nafta y el gasoil se traslada de forma directa a los fletes logísticos y alimentos.
2. El frente externo: balanza comercial energética
El beneficio se refleja en la balanza de pagos. Con la producción en ascenso desde la Cuenca Neuquina, el sector energético e hidrocarburífero superó los US$ 6.600 millones en exportaciones durante el primer semestre (un incremento superior al 34% interanual). Un crudo más alto incrementa las divisas netas que ingresan al país por los barcos despachados desde Puerto Rosales o Chile.
Mapeo del escenario energético frente a la suba del crudo
| Variable | Escenario con Brent a US$ 75-80 | Escenario con Brent a US$ 90+ |
|---|---|---|
| Surtidor local | Tendencia a la baja / Estabilidad de precios. | Presión alcista o congelamiento con retraso tarifario. |
| Balanza comercial | Superávit energético moderado. | Superávit energético expandido por mayores precios FOB. |
| Metas de inflación | Sostenimiento del sendero de desinflación. | Riesgo de segunda ronda por costos de transporte. |
| Flujo en Vaca Muerta | Margen operativo sólido. | Aceleración de caja para operadoras exportadoras. |
Dilema de política económica: Si el crudo se consolida por encima de los US$ 90, el Gobierno nacional se enfrentará a la decisión de permitir el traslado a precios para evitar distorsiones en el mercado de refinados o contener las tarifas en el surtidor para preservar la meta inflacionaria a costa de un retraso relativo frente al mercado global.
Fuente: VMO