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Vaca Muerta cambia de escala

Las monoboyas del VMOS ya están en Río Negro y acercan al petróleo neuquino a los grandes mercados.

Vaca Muerta cambia de escala

Las monoboyas del VMOS ya están en Río Negro y acercan al petróleo neuquino a los grandes mercados.

Las estructuras que permitirán cargar buques de hasta dos millones de barriles llegaron desde Emiratos Árabes Unidos. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur entra en una etapa decisiva y puede modificar la logística exportadora argentina.

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

Vaca Muerta está dejando atrás una de sus principales limitaciones: la capacidad para sacar el petróleo de la cuenca y llevarlo al mundo.

La llegada a Río Negro de las dos monoboyas que formarán parte de la terminal marítima del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) representa mucho más que el traslado de dos grandes estructuras desde el otro lado del mundo.

Es una señal concreta de que la Argentina está construyendo una nueva puerta de salida para el petróleo neuquino.

Las monoboyas llegaron al Puerto de San Antonio Este, procedentes de Emiratos Árabes Unidos, y serán instaladas frente a Punta Colorada, donde integrarán el sistema que permitirá cargar grandes buques petroleros directamente desde el mar.

El objetivo es claro: que el crecimiento de Vaca Muerta no encuentre en el transporte y la exportación el próximo cuello de botella.

El último tramo de un proyecto que puede cambiar la logística petrolera

El VMOS fue concebido para conectar la producción de Vaca Muerta con la costa atlántica de Río Negro mediante una infraestructura especialmente diseñada para la exportación.

El proyecto contempla una inversión inicial del orden de US$3.000 millones y una red de aproximadamente 600 kilómetros de oleoductos, almacenamiento y terminal marítima.

Su capacidad inicial proyectada alcanza unos 550.000 barriles diarios, con posibilidades de ampliación hacia aproximadamente 700.000 barriles diarios, de acuerdo con la evolución de la producción y las necesidades del sistema.

Pero hay un dato que permite dimensionar la transformación:

no se trata solamente de construir otro oleoducto.

Se está construyendo una nueva plataforma exportadora.

Punta Colorada: del territorio petrolero al puerto energético

La costa de Río Negro comienza a adquirir un papel estratégico en la nueva geografía energética argentina.

En Punta Colorada, el petróleo que recorrerá cientos de kilómetros desde la Cuenca Neuquina llegará a los tanques de almacenamiento antes de iniciar su último tramo: el embarque hacia los mercados internacionales.

Allí entran en escena las monoboyas.

Su función será permitir que grandes buques tanque se amarren en el mar y reciban el crudo mediante un sistema submarino, sin necesidad de construir un puerto tradicional con un muelle de grandes dimensiones.

La solución permite trabajar con embarcaciones de enorme capacidad y reduce las restricciones que tendría una terminal convencional.

Para Vaca Muerta, eso significa algo fundamental:

más petróleo producido puede transformarse en petróleo exportado.

Buques de hasta dos millones de barriles

Las estructuras están diseñadas para operar con buques de la categoría VLCC —Very Large Crude Carrier—, capaces de transportar hasta aproximadamente dos millones de barriles por viaje.

La posibilidad de recibir este tipo de embarcaciones introduce una nueva escala para las exportaciones argentinas.

Un cargamento de semejante magnitud permite concentrar grandes volúmenes en una sola operación y mejorar la eficiencia logística de los embarques.

El petróleo deja de pensarse solamente desde el pozo.

Ahora la ecuación incluye:

pozo → tratamiento → oleoducto → almacenamiento → terminal marítima → buque → mercado internacional.

Cada uno de esos eslabones debe funcionar para que el barril termine convirtiéndose en una exportación.

La monoboya es el último eslabón de una cadena mucho más grande

El impacto del VMOS no está solamente en las estructuras que se ven frente al mar.

Detrás de las monoboyas existe una infraestructura de cientos de kilómetros.

El petróleo deberá ser trasladado desde Vaca Muerta hasta Río Negro, almacenado y posteriormente enviado hacia los buques mediante instalaciones terrestres y submarinas.

Las monoboyas estarán ubicadas aproximadamente a siete kilómetros de la costa y utilizarán tecnología CALM, un sistema ampliamente empleado en terminales petroleras marítimas.

La infraestructura contará con sistemas de anclaje, conexiones submarinas y equipamiento para controlar las operaciones de carga.

Es, en definitiva, una terminal petrolera en el mar.

Y su construcción marca un cambio de escala para la industria argentina.

Vaca Muerta ya produce; ahora necesita vender cada vez más afuera

El crecimiento de la producción explica por qué estas obras se volvieron estratégicas.

De acuerdo con los datos incluidos en la información de base, en julio de 2026 Argentina produjo alrededor de 916.200 barriles diarios de petróleo, mientras que Vaca Muerta aportó aproximadamente 643.100 barriles diarios.

Eso significa que la formación neuquina explicó cerca del 70% de la producción nacional durante ese mes.

El crecimiento productivo genera una consecuencia inevitable:

cada vez se necesita más capacidad para evacuar el crudo.

Si la producción aumenta pero los oleoductos, terminales y sistemas de almacenamiento no acompañan, la infraestructura termina limitando la expansión.

Por eso el VMOS no debe analizarse únicamente como una obra de transporte.

Es parte del propio modelo de crecimiento de Vaca Muerta.

El verdadero negocio está después del pozo

Durante años, la discusión sobre Vaca Muerta estuvo concentrada en una pregunta:

¿cuánto petróleo podemos producir?

Ahora aparece una segunda pregunta, igual de importante:

¿cuánto podemos exportar de manera sostenida?

La diferencia es enorme.

Producir un barril no significa necesariamente venderlo en el exterior.

Para convertirlo en divisas se necesita capacidad de transporte, almacenamiento, terminales, buques, contratos, compradores y condiciones competitivas.

El VMOS busca resolver precisamente una parte crítica de esa ecuación.

Y cuando se combina con las ampliaciones de otros sistemas de transporte, la Argentina comienza a construir una capacidad exportadora que puede acompañar la expansión de Vaca Muerta durante los próximos años.

Más exportaciones, más dólares y una nueva oportunidad para Neuquén

El impacto final se mide en divisas.

La Argentina necesita aumentar sus exportaciones y reducir la histórica restricción externa que aparece cuando el país necesita más dólares de los que genera.

Vaca Muerta puede convertirse en uno de los principales motores de esa generación.

La llegada de las monoboyas ocurre justamente cuando el petróleo comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la balanza comercial energética.

Pero existe una diferencia fundamental:

la capacidad instalada no es lo mismo que exportaciones efectivas.

El VMOS podrá transportar y embarcar grandes volúmenes, pero los ingresos dependerán finalmente de cuánto petróleo produzcan las empresas, cuánto pueda evacuarse, cuánto se embarque y a qué precio se venda.

La infraestructura abre la puerta.

La producción y los mercados deberán completar el negocio.

El nuevo mapa petrolero argentino

El desarrollo del VMOS también modifica la geografía energética del país.

Neuquén concentra la producción.

Río Negro se convierte en plataforma de salida.

El Atlántico se transforma en la vía hacia los mercados internacionales.

Y los grandes buques petroleros pasan a formar parte de una cadena que hasta hace pocos años tenía una escala mucho menor.

Esto puede generar un nuevo corredor energético entre la Cuenca Neuquina y la costa rionegrina.

Y detrás de ese corredor aparece otra discusión: qué impacto tendrá sobre empleo, servicios, rutas, proveedores, infraestructura y desarrollo regional.

Porque una obra de esta magnitud no termina en la terminal.

El desafío será que la infraestructura llegue antes que el cuello de botella

Vaca Muerta está creciendo a una velocidad que obliga a anticiparse.

La industria no puede esperar a que aparezca el problema para comenzar a construir la solución.

Primero fueron los equipos.

Después la perforación.

Luego las fracturas.

Ahora la evacuación.

Y finalmente la exportación a gran escala.

Cada etapa requiere inversiones enormes.

El VMOS representa precisamente una apuesta por adelantarse al próximo límite de crecimiento.

La Argentina está construyendo capacidad de exportación antes de que los nuevos barriles saturen completamente las vías existentes.

Ese cambio de mentalidad es tan importante como la obra física.

El petróleo de Vaca Muerta ya mira al océano

Las dos monoboyas que llegaron a Río Negro representan una imagen poderosa.

El petróleo que se extrae en Neuquén tendrá una ruta cada vez más directa hacia los mercados internacionales.

El desafío será completar todas las etapas pendientes hasta poner el sistema en funcionamiento y conseguir que la producción acompañe la nueva capacidad.

Si eso ocurre, Vaca Muerta dejará de ser solamente una de las grandes reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo.

Podrá convertirse en una plataforma exportadora de escala internacional.

Y Punta Colorada tendrá un papel central en esa transformación.

Porque debajo de esas estructuras hay mucho más que acero, tuberías y tecnología.

Hay una nueva pregunta para la Argentina: cuánto petróleo puede producir Vaca Muerta y cuánto de ese petróleo puede convertirse definitivamente en dólares para el país.

El VMOS empieza a dar una respuesta.

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Fuente: vmo

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