
Vaca Muerta y el empleo joven
Marín anunció que las empresas comenzaron a tomar a 200 egresados del Instituto.
Tras advertir que la mayoría de los primeros 500 jóvenes certificados todavía no había conseguido trabajo en la industria, el presidente de YPF aseguró que su reclamo empezó a tener respuesta. El desafío ahora será convertir el anuncio en incorporaciones efectivas y oportunidades sostenidas para los trabajadores de Neuquén.
El crecimiento de Vaca Muerta necesita algo más que equipos de perforación, inversiones millonarias y nuevos proyectos de exportación: también necesita trabajadores preparados y oportunidades concretas para quienes buscan ingresar a la industria. Esa fue la discusión que quedó planteada durante la AOG Patagonia 2026 y que sumó un nuevo capítulo tras las declaraciones de Horacio Marín.
El presidente y CEO de YPF afirmó que las empresas comenzaron a incorporar a 200 egresados del Instituto Vaca Muerta (IVM), luego de cuestionar públicamente el bajo nivel de contratación de los jóvenes que completaron su formación en el centro educativo ubicado en el Polo Tecnológico de Neuquén.
El anuncio representa una señal positiva para quienes se capacitaron con la expectativa de trabajar en el sector energético. Sin embargo, también abre una pregunta central: ¿cuántos de esos jóvenes ya ingresaron formalmente y cuántos están próximos a hacerlo?
De la capacitación al primer empleo
Durante el cierre del Encuentro de CEOs de la AOG Patagonia, Marín había expresado su preocupación porque, de los primeros 500 jóvenes certificados por el instituto, solo una pequeña proporción había conseguido empleo formal en la cuenca.
Las cifras difundidas inicialmente por distintos medios ubicaron esa inserción laboral entre el 3% y el 5%. La diferencia entre ambos porcentajes no fue aclarada en las publicaciones consultadas, pero el diagnóstico general es el mismo: la mayoría de los egresados todavía esperaba una oportunidad para ingresar a la actividad.
“Para mí el éxito del instituto es que los chicos tengan trabajo, sino no sirve para nada”, sostuvo Marín, al insistir en que la formación debe traducirse en empleo.
El mensaje estuvo dirigido especialmente a las operadoras y a las compañías de servicios, que participan de la contratación de personal para las distintas etapas de la actividad petrolera.
Después de ese planteo, el titular de YPF señaló que ya se estaba avanzando con la incorporación de 200 egresados. Si ese número se concreta sobre la totalidad de los 500 certificados mencionados, equivaldría al 40% de esa primera camada. No obstante, todavía falta conocer el detalle de las contrataciones para establecer cuántas se encuentran efectivamente formalizadas.
Una industria que demanda personal, pero exige experiencia
Marín comparó la situación de los egresados con la expansión de las operaciones de YPF. Según explicó, la compañía pasó de operar 12 equipos de perforación a 18 desde diciembre, lo que implicó sumar más de 1.200 trabajadores a las operaciones vinculadas con sus pozos respecto de un año atrás.
El contraste expone una de las discusiones laborales de Vaca Muerta: la actividad puede ampliar su escala y requerir más mano de obra, pero eso no significa que todos los aspirantes puedan ingresar automáticamente.
En el sector petrolero, la contratación depende de los puestos disponibles, los perfiles requeridos, las condiciones de cada operación y los procesos de selección de las empresas. Para quienes recién terminan una capacitación, el acceso al primer empleo puede ser una de las barreras más difíciles de superar.
Por eso, la formación técnica y la demanda laboral necesitan estar conectadas. Capacitar trabajadores sin una vía concreta de inserción puede generar expectativas que después no encuentran respuesta; contratar sin personal preparado, por otro lado, también representa un desafío para una industria que trabaja con equipos complejos y riesgos operativos.
Seguridad y conocimientos técnicos: el valor de la formación
El Instituto Vaca Muerta cuenta con simuladores de perforación, fractura y wireline, tableros de control de procesos, laboratorios y espacios de capacitación vinculados con automatización, química aplicada y mantenimiento electromecánico.
La propuesta busca preparar personal para las tareas y los procedimientos que se utilizan en la industria de los hidrocarburos no convencionales. Marín destacó especialmente los conocimientos de seguridad y de los oficios adquiridos por los egresados.
La infraestructura y la capacitación son parte de la preparación profesional, pero el paso siguiente es que las empresas puedan evaluar esos conocimientos y ofrecer oportunidades de ingreso, entrenamiento en campo y desarrollo laboral.
En una actividad donde la seguridad es una condición indispensable, la formación también puede ser una herramienta para fortalecer los estándares operativos, siempre que esté acompañada por los procedimientos, la supervisión y la experiencia que requiere cada puesto.
La responsabilidad de las empresas de servicios
La respuesta al reclamo no depende únicamente de YPF. Las empresas de servicios cumplen un papel central en numerosas tareas de perforación, terminación, mantenimiento y operación de instalaciones. Por eso, su participación será determinante para ampliar las oportunidades de ingreso.
El anuncio de las 200 incorporaciones plantea la necesidad de conocer cómo se distribuirán esos puestos, qué perfiles serán convocados y qué mecanismos se utilizarán para vincular a los egresados con las búsquedas laborales.
También será importante que las oportunidades alcancen a jóvenes de Neuquén y de la región que se prepararon para trabajar en la actividad, sin confundir la capacitación con una garantía automática de contratación.
El próximo paso debería ser pasar del anuncio a los resultados verificables: cantidad de ingresos efectivos, empresas participantes, puestos cubiertos y continuidad laboral.
El verdadero indicador de crecimiento
Vaca Muerta atraviesa una etapa de expansión productiva y de proyectos de infraestructura que pueden modificar la escala de la industria energética argentina. Pero el crecimiento también se mide por la capacidad de generar empleo, incorporar trabajadores y desarrollar conocimientos dentro de la propia cuenca.
Los 200 egresados mencionados por Marín pueden representar un avance, siempre que el anuncio se traduzca en contrataciones concretas. Para los jóvenes que ya completaron su formación, esa diferencia es decisiva: una cosa es obtener un certificado y otra, muy distinta, conseguir el primer puesto de trabajo.
La discusión que dejó la AOG Patagonia va más allá de un instituto. Interpela a toda la cadena de valor de Vaca Muerta sobre cómo conectar la formación con las necesidades reales de la industria.
Porque el desarrollo energético no se construye solamente con más producción y nuevas inversiones. También necesita trabajadores preparados, oportunidades de ingreso y un camino posible para quienes quieren hacer su futuro laboral en la Patagonia.
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Fuente: VMO