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189.000 barriles rumbo a Estados Unidos

Quintana abre una nueva ruta exportadora para el petróleo de Santa Cruz.

189.000 barriles rumbo a Estados Unidos

Quintana abre una nueva ruta exportadora para el petróleo de Santa Cruz.

La operadora concretó su primera exportación internacional desde el área Cañadón León–Meseta Espinosa. El cargamento partió hacia Los Ángeles y representa una nueva alternativa comercial para el crudo convencional del Golfo San Jorge.

Por Diego Chauqui | VacaMuertaOnline

Mientras Vaca Muerta concentra buena parte de la expansión de la producción argentina, los yacimientos convencionales del sur continúan buscando nuevas formas de sostener actividad, inversiones y empleo. En ese escenario, Quintana concretó su primera exportación de petróleo desde Santa Cruz hacia Estados Unidos, en una operación que abre una nueva etapa comercial para la compañía y para sus activos en el Golfo San Jorge.

La empresa cargó aproximadamente 30.000 metros cúbicos de crudo, equivalentes a unos 189.000 barriles, en el buque Pis Kerinci, con destino final al puerto de Los Ángeles.

El embarque constituye la primera exportación internacional de petróleo realizada por Quintana y adquiere particular importancia porque se produce en una cuenca madura, donde el principal desafío consiste en sostener la producción frente al declino natural de los pozos.

De Santa Cruz al mercado internacional

El crudo proviene del área Cañadón León–Meseta Espinosa, operada actualmente por Quintana en Santa Cruz.

La salida por vía marítima incorpora al activo una alternativa comercial que puede resultar relevante para la estrategia de la compañía: transformar parte de la producción convencional en una fuente directa de generación de divisas.

El volumen embarcado ronda los 189.000 barriles. Para una operación individual puede parecer una cifra acotada frente a los grandes cargamentos vinculados a Vaca Muerta, pero para una compañía que busca recuperar producción en campos maduros representa un paso significativo.

El desafío ahora será determinar si este primer embarque puede convertirse en una operatoria recurrente.

Los dólares que vuelven al yacimiento

La exportación petrolera tiene una característica central para las operadoras independientes: permite vincular directamente una parte de la producción con mercados internacionales y generar ingresos en moneda dura.

En el caso de Quintana, la compañía plantea utilizar los recursos obtenidos para sostener su plan de inversiones en el sur argentino.

Esto adquiere especial relevancia en el Golfo San Jorge.

A diferencia de un desarrollo shale, donde el crecimiento depende de perforar continuamente nuevos pozos, en un yacimiento convencional maduro la inversión debe atacar simultáneamente varios frentes: recuperación secundaria o terciaria, mantenimiento, reactivación de pozos, optimización de instalaciones y reducción del declino.

Cada dólar reinvertido puede significar mantener producción que, de otro modo, continuaría cayendo.

El convencional todavía tiene petróleo para ofrecer

El desarrollo de Vaca Muerta modificó la estructura petrolera argentina, pero no eliminó la importancia de las cuencas tradicionales.

Santa Cruz, Chubut y otras provincias productoras mantienen una enorme infraestructura instalada, conocimiento técnico acumulado y una red de empresas de servicios construida durante décadas.

El problema es que buena parte de esos activos trabaja sobre yacimientos maduros.

Por eso, reactivar un pozo, mejorar su recuperación o extender su vida productiva también es una forma de producir petróleo nuevo, aunque provenga de una estructura geológica descubierta hace décadas.

La operación de Quintana muestra precisamente esa otra cara de la industria argentina: mientras el shale busca multiplicar producción mediante nuevas perforaciones, el convencional intenta recuperar productividad de activos existentes.

Una oportunidad para Santa Cruz y su cadena de proveedores

Una exportación no comienza cuando el buque llega al puerto.

Detrás de esos 30.000 metros cúbicos existe una cadena que incluye trabajadores de campo, mantenimiento, transporte, tratamiento, almacenamiento, terminales, logística marítima y servicios especializados.

Por eso, el impacto de una operación de estas características puede superar el valor del cargamento.

Cada barril exportado sostiene una cadena de trabajo que comienza en el pozo y termina en una refinería ubicada a miles de kilómetros.

Para Santa Cruz, además, mantener activos los yacimientos convencionales significa preservar actividad económica en localidades cuya estructura productiva está estrechamente vinculada al petróleo.

El destino también es una señal

El cargamento hacia Los Ángeles coloca al petróleo santacruceño dentro de una ruta comercial internacional con destino a la costa oeste de Estados Unidos.

La posibilidad de acceder a compradores externos puede convertirse en una herramienta adicional para productores independientes, especialmente cuando el mercado doméstico presenta restricciones logísticas, de demanda o de precios.

La clave estará en la continuidad.

Una exportación puntual demuestra capacidad operativa y comercial. Una sucesión de cargamentos permite construir un verdadero negocio exportador.

Vaca Muerta y el convencional no son mundos separados

La industria argentina atraviesa una transformación en la que conviven dos realidades.

Por un lado, Vaca Muerta está creciendo a través de pozos cada vez más largos, fracturas masivas, nuevos oleoductos y grandes terminales de exportación.

Por otro, las cuencas maduras necesitan capital, tecnología y eficiencia para evitar que décadas de producción terminen convertidas en declino irreversible.

El desarrollo energético argentino necesita ambas cosas.

El shale aporta crecimiento y escala. El convencional aporta infraestructura existente, conocimiento, trabajadores especializados y una enorme cantidad de recursos todavía recuperables mediante nuevas técnicas y mejores inversiones.

El primer barco puede ser el comienzo de otra etapa

El Pis Kerinci representa algo más que un buque cargando petróleo santacruceño.

Representa la posibilidad de que una operadora independiente encuentre en la exportación una herramienta para financiar la recuperación de sus propios yacimientos.

Ahora habrá que observar si Quintana logra repetir y ampliar estos embarques, y cuánto de esos ingresos vuelve efectivamente al campo en forma de perforación, reactivación, tecnología, mantenimiento y empleo.

Porque para las cuencas maduras, el desafío ya no es solamente extraer petróleo.

Es conseguir que cada barril generado permita financiar el siguiente.

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Fuente: vmo

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