
TanGo perfora su primer pozo y pone en juego un proyecto de US$1.000 millones
TanGo perfora su primer pozo y pone en juego un proyecto de US$1.000 millones.
TanGo Energy y Vista proyectan 250 posiciones de perforación y una eventual producción superior a 60.000 barriles diarios.
Redacción | VacaMuertaOnline
Vaca Muerta está dejando de ser solamente una formación asociada al corazón de la Cuenca Neuquina. Su desarrollo comienza a extenderse hacia nuevos territorios y Río Negro acaba de convertirse en uno de los grandes escenarios donde se pondrá a prueba hasta dónde puede llegar la productividad del shale argentino.
TanGo Energy inició la perforación de su primer pozo no convencional en territorio rionegrino, en el bloque Charco del Palenque, sobre el borde oriental de Vaca Muerta. El proyecto comienza con un piloto de US$66 millones, pero detrás de esos primeros pozos existe una apuesta de una escala muy superior: un desarrollo que podría alcanzar US$1.000 millones y alrededor de 250 posiciones de perforación.
El dato más importante no es solamente que comenzó un nuevo pozo. Lo que está en juego es la posibilidad de demostrar que el modelo productivo que transformó a Neuquén también puede reproducirse en el sector rionegrino de la formación.
El primer pozo será la prueba de fuego
El pozo Charco del Palenque 1001 constituye el primer paso de una campaña diseñada para reducir la incertidumbre geológica y productiva.
El piloto contempla inicialmente cuatro pozos en una misma locación, aunque la primera etapa se concentra en dos perforaciones. La compañía prevé avanzar con el segundo pozo antes de finalizar el año.
El diseño elegido responde a parámetros que ya son habituales en el desarrollo intensivo de Vaca Muerta: ramas laterales de aproximadamente 3.500 metros, 54 etapas de fractura y utilización de grandes volúmenes de arena.
La particularidad está debajo de la superficie.
En Charco del Palenque, la formación presenta un espesor menor que en algunas de las zonas centrales de Vaca Muerta. Por eso, el objetivo del piloto será comprobar cuánto petróleo puede recuperarse efectivamente desde esta porción más oriental del reservorio.
La estimación inicial de TanGo apunta a recuperaciones del orden de un millón de barriles por pozo.
Pero en shale, las proyecciones solamente adquieren verdadero valor cuando el pozo comienza a producir.
Diciembre puede convertirse en el primer gran dato
El cronograma se aceleró.
El plan original contemplaba comenzar las perforaciones durante 2027. Ahora la compañía pretende fracturar el primer pozo antes del cierre de 2026 y obtener los primeros barriles hacia diciembre o comienzos de 2027.
La producción será evacuada hacia la planta de procesamiento de crudo de Entre Lomas, lo que permite conectar el nuevo desarrollo con una infraestructura existente.
Ese punto es fundamental.
Una nueva frontera petrolera no se construye solamente con equipos de perforación. Necesita caminos, arenas, agua, energía, plantas, oleoductos, servicios especializados y capacidad para sacar el petróleo del yacimiento.
Por eso, el verdadero resultado del piloto no será únicamente cuánto produzca el primer pozo. También deberá demostrar que existe un modelo operativo capaz de repetirse.
De dos pozos a 250 posiciones
La magnitud de la apuesta aparece cuando se observa qué hay detrás del piloto.
TanGo proyecta un desarrollo conjunto sobre Charco del Palenque, Jarilla Quemada, Entre Lomas Río Negro y Entre Lomas Neuquén, con una inversión estimada en US$1.000 millones que la compañía busca encuadrar dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La empresa estima actualmente unas 250 posiciones consideradas seguras para perforar, aunque la cantidad definitiva dependerá de los resultados del piloto y de la interpretación del subsuelo.
La expectativa productiva para el conjunto de los bloques rionegrinos es ambiciosa: superar los 60.000 barriles diarios cuando la incertidumbre geológica haya sido suficientemente reducida.
Ahí está el verdadero negocio.
Si los primeros pozos confirman productividad y declinaciones compatibles con el modelo, Charco del Palenque dejaría de ser un experimento para transformarse en el punto de partida de un nuevo desarrollo masivo.
TanGo y Vista: una sociedad para llevar el shale hacia el este
El proyecto tiene además un actor de peso detrás.
TanGo Energy y Vista Energy participan en partes iguales a través de Unconventional Resources (URSA), mientras TanGo tiene a su cargo la operación por mandato de la sociedad.
Los tres bloques rionegrinos involucrados reúnen más de 150.000 acres, mientras la cartera total de TanGo entre Neuquén, Río Negro y Mendoza supera los 300.000 acres.
La superficie abre otra posibilidad: que el desarrollo rionegrino no quede aislado y pueda integrarse progresivamente con otros activos de la compañía.
Entre ellos aparece Payún Oeste, en Mendoza, un bloque de aproximadamente 44.000 acres que eventualmente podría formar parte de una estrategia de desarrollo de mayor escala.
El próximo cuello de botella puede no estar en la roca
Hay una señal particularmente interesante en la estrategia de TanGo.
La compañía considera que, una vez superada la etapa piloto, uno de los principales desafíos será conseguir capacidad de perforación continua.
La necesidad aparece hacia fines de 2027 o durante 2028.
Y esto muestra una característica cada vez más evidente de Vaca Muerta: el límite del crecimiento comienza a trasladarse desde el subsuelo hacia la superficie.
Durante los primeros años, la discusión estuvo concentrada en si la roca era productiva, cuánto petróleo podía extraerse y cuál era el costo de cada pozo.
Ahora aparecen otras preguntas:
- ¿Hay suficientes equipos de perforación?
- ¿Hay capacidad de fractura?
- ¿Hay arena disponible y logística para transportarla?
- ¿Existe infraestructura para evacuar el crudo?
- ¿Hay caminos adecuados?
- ¿Hay trabajadores especializados suficientes?
- ¿Puede sostenerse una campaña de perforación durante años?
El shale necesita continuidad. Un bloque con 250 posiciones no vale lo mismo si puede perforarse de manera constante que si debe esperar turnos de equipos y servicios.
El desafío rionegrino es convertir recursos en producción
TanGo llega a Charco del Palenque después de avanzar también sobre el negocio convencional.
La compañía lleva alrededor de 100 pozos reactivados sobre un objetivo de 180, dentro de una estrategia vinculada a los campos maduros de Río Negro.
Según la información aportada por la empresa, la producción convencional ya se encuentra casi 10% por encima de la registrada un año atrás.
Ahora el desafío cambia de naturaleza.
La recuperación convencional y la explotación no convencional requieren modelos productivos diferentes. El shale demanda grandes inversiones iniciales, perforación intensiva, fracturas masivas y una logística capaz de funcionar prácticamente como una línea industrial.
Río Negro busca su lugar en el mapa de Vaca Muerta
Durante años, el mapa mental de Vaca Muerta estuvo concentrado en Añelo, Rincón de los Sauces, Plaza Huincul, Cutral Co y otros sectores de Neuquén.
Pero la formación no termina en los límites administrativos de una provincia.
El desarrollo de Charco del Palenque plantea una pregunta estratégica: ¿cuánto de la revolución de Vaca Muerta puede extenderse hacia Río Negro?
La respuesta tendrá consecuencias que exceden al petróleo.
Si el piloto funciona, aparecerán nuevas inversiones en servicios, caminos, transporte, infraestructura, campamentos, mantenimiento, tratamiento de fluidos, movimiento de equipos y logística.
También habrá una oportunidad para que empresas y trabajadores rionegrinos capturen parte del valor generado por el desarrollo.
Porque el desafío no consiste solamente en sacar petróleo del subsuelo. También consiste en construir alrededor de ese petróleo una economía productiva capaz de permanecer cuando la perforación se multiplique.
El primer barril será más importante que las 250 posiciones
TanGo tiene hoy una hoja de ruta ambiciosa: dos pozos piloto, 250 posiciones potenciales, más de 60.000 barriles diarios y un proyecto de hasta US$1.000 millones.
Pero todo comienza con un dato mucho más pequeño: el comportamiento del primer pozo.
Si Charco del Palenque confirma las expectativas, Río Negro podría comenzar a escribir su propio capítulo dentro de la historia de Vaca Muerta.
Si los resultados no acompañan, el modelo tendrá que ser revisado antes de comprometer miles de millones de dólares.
Por eso, el verdadero protagonista de esta etapa no es todavía la cifra de inversión ni la cantidad de locaciones.
Es el primer barril.
Ese barril será el que determine si Vaca Muerta puede seguir expandiendo sus fronteras y si Río Negro está frente a un nuevo polo petrolero o simplemente ante un prometedor experimento geológico.
VacaMuertaOnline — Periodismo energético desde el corazón de la industria.
Fuente: vmo