
El shale creció 27,2% en un año
La producción petrolera nacional aumentó 12,7% interanual en agosto, pero detrás del crecimiento hay una transformación cada vez más profunda: el petróleo no convencional ya representa cerca de tres cuartas partes del crudo argentino, mientras la producción convencional continúa en retroceso.
Argentina está produciendo más petróleo, pero sobre todo está produciendo un petróleo diferente.
Los últimos datos de evolución energética muestran que el crecimiento de la producción nacional está cada vez más asociado al desarrollo de los recursos no convencionales de la Cuenca Neuquina y, particularmente, de Vaca Muerta.
En agosto, la producción de petróleo del país aumentó 12,7% respecto del mismo mes del año anterior y acumuló una mejora cercana al 16% durante los últimos doce meses.
El dato que explica la magnitud del cambio está en el origen de ese crecimiento: el petróleo no convencional avanzó 27,2% interanual y ya representa aproximadamente el 73% de todo el crudo producido en Argentina.
El convencional, en cambio, continúa perdiendo volumen.
La Argentina petrolera está cambiando de perfil
La diferencia entre ambos segmentos es cada vez más evidente.
Mientras el petróleo no convencional crece a tasas de dos dígitos, la producción convencional registró en agosto una caída del 13,6% interanual.
No es solamente una diferencia estadística. Es la expresión de un cambio estructural en la industria petrolera argentina.
Los campos maduros continúan enfrentando declinaciones y mayores costos de extracción, mientras que el shale permite incrementar rápidamente la producción mediante nuevos pozos, mejoras en las etapas de perforación y fractura y una utilización cada vez más intensiva de infraestructura.
En ese proceso, Neuquén se convirtió en el principal motor de la expansión petrolera argentina.
La producción de la Cuenca Neuquina aumentó 21,9% interanual, consolidando su posición como el núcleo de la nueva industria hidrocarburífera nacional.
Vaca Muerta concentra cada vez más producción
El peso de Vaca Muerta dentro del sistema energético argentino no deja de aumentar.
La formación neuquina concentra actualmente alrededor del 72% del petróleo y el 62% del gas producido en el país.
En agosto, su producción petrolera registró un crecimiento del 27,2% interanual y del 33,7% tomando los últimos doce meses.
La evolución permite dimensionar hasta dónde llegó la transformación iniciada hace más de una década.
Vaca Muerta dejó de ser solamente una promesa geológica.
Ahora es el principal activo productivo de la Argentina y el factor que explica buena parte del incremento de las exportaciones de hidrocarburos.
YPF sigue liderando, pero crecen otros jugadores
Dentro del desarrollo de Vaca Muerta, YPF mantiene una posición dominante, con aproximadamente la mitad de la producción petrolera de la formación.
La compañía registró un incremento interanual del 19%.
Pero el crecimiento comienza a mostrar una participación cada vez mayor de otras empresas.
Uno de los casos más destacados es Pluspetrol, cuya producción avanzó 80,4% interanual, reflejando la aceleración de las inversiones y del desarrollo de nuevas áreas.
La competencia por incrementar productividad y reducir costos está empezando a modificar también el mapa empresarial de Vaca Muerta.
La discusión ya no pasa solamente por quién tiene recursos.
Pasa por quién puede producir más barriles, a menor costo y con capacidad para colocarlos en los mercados internacionales.
El gas avanza, aunque a otra velocidad
La transformación no se limita al petróleo.
El gas producido en Vaca Muerta también registró una evolución positiva, aunque a una velocidad considerablemente menor.
La producción gasífera de la formación aumentó 5,8% interanual y 9,3% durante los últimos doce meses.
A nivel nacional, sin embargo, la producción de gas cayó 2,8% interanual en agosto.
El comportamiento vuelve a marcar una diferencia entre el no convencional y los yacimientos convencionales.
El gas no convencional creció 2,9%, mientras que el shale gas avanzó alrededor del 6%. En paralelo, el gas convencional sufrió una caída del 14,5% interanual.
La Cuenca Neuquina volvió a funcionar como el principal sostén del sistema, con un crecimiento del 1,6%.
El próximo desafío: convertir barriles y moléculas en dólares
El crecimiento de Vaca Muerta abre una oportunidad que va mucho más allá del aumento de la producción.
Argentina necesita transformar ese volumen adicional de petróleo y gas en exportaciones, infraestructura y divisas.
En el petróleo, el desafío pasa por ampliar oleoductos, terminales y capacidad de almacenamiento para sostener el crecimiento productivo.
En el gas, la apuesta es todavía más ambiciosa: desarrollar infraestructura suficiente para abastecer el mercado interno y, al mismo tiempo, construir una plataforma exportadora de GNL.
La expansión de los proyectos hacia Río Negro y la salida por el Atlántico forman parte de esa estrategia.
El precio internacional acompaña, aunque con cautela
El crecimiento de la producción se produjo además en un escenario internacional favorable respecto del año anterior.
En julio, el Brent registró un aumento interanual del 19,9%, mientras que el WTI avanzó 18,1%.
Los principales crudos argentinos también mostraron mejoras: el Escalante subió 16,2% y el Medanito 18,6% interanual.
Sin embargo, los precios todavía se encuentran lejos de algunos de los máximos observados durante los últimos años.
Eso vuelve todavía más importante la necesidad de que Vaca Muerta mantenga una estructura de costos competitiva.
Porque producir más es solamente una parte de la ecuación.
El verdadero salto económico llegará cuando Argentina pueda producir grandes volúmenes, transportarlos eficientemente y venderlos de manera sostenida al mundo.
Energía: más producción, pero también más demanda
El crecimiento hidrocarburífero ocurre en paralelo con una mayor demanda de electricidad.
Durante agosto, el consumo eléctrico aumentó 6,1% interanual.
El sector residencial explicó buena parte del incremento, con una suba del 8,8%, mientras que la demanda industrial creció 6,6%.
La generación eléctrica nacional también aumentó, alrededor del 6%.
La generación hidroeléctrica tuvo un fuerte repunte del 44,6%, mientras que la térmica disminuyó 13,3%.
Al mismo tiempo, las energías renovables alcanzaron aproximadamente el 19% del mix eléctrico.
El dato muestra otra transformación que está ocurriendo en paralelo: la Argentina está modificando simultáneamente su matriz de hidrocarburos y su matriz eléctrica.
Vaca Muerta y la nueva balanza energética
El impacto comienza a reflejarse en las cuentas externas.
Durante agosto, Argentina registró un superávit comercial de aproximadamente US$976 millones, con exportaciones que crecieron 41,2% interanual.
En los primeros ocho meses del año, el saldo comercial acumuló unos US$7.834 millones, un 70,6% por encima del registrado durante igual período del año anterior.
El sector energético tiene una participación cada vez más importante en esa ecuación.
Y ahí aparece la principal conclusión que dejan los números:
Argentina ya no está discutiendo si Vaca Muerta puede producir. Está empezando a discutir cuánto puede producir, cuánto puede exportar y cuánto puede aportar a la economía nacional.
El shale ya explica cerca de tres cuartas partes del petróleo argentino.
El convencional retrocede.
Neuquén concentra el crecimiento.
Y Vaca Muerta empieza a definir el nuevo mapa energético del país.
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Fuente: VMO