
La energía que Vaca Muerta produce también puede convertirse en el costo que la industria no puede pagar
Industriales denuncian facturas eléctricas que se multiplicaron por cuatro y cuestionan el nuevo esquema de contratación.
Argentina atraviesa una paradoja energética que empieza a generar preocupación en el sector productivo: mientras Vaca Muerta aumenta su producción de petróleo y gas y el país busca convertirse en un exportador energético, las pequeñas y medianas industrias denuncian que el costo de la electricidad se transformó en una nueva amenaza para producir.
Industriales Pymes Argentinos (IPA) advirtió que algunas empresas recibieron facturas eléctricas que llegaron a multiplicarse por cuatro desde la implementación del nuevo esquema de contratación del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). Otras compañías, según la entidad, están afrontando costos que alcanzan valores cercanos al doble de lo que habían pactado en sus contratos.
La denuncia vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la Argentina energética: ¿de qué sirve producir más energía si una parte de la industria nacional no puede afrontar el costo de consumirla?
El nuevo régimen comenzó a aplicarse el 1° de noviembre de 2025 a partir de la Resolución 400/2025 de la Secretaría de Energía. La norma estableció nuevas reglas para avanzar hacia una mayor contratación directa de energía y potencia y planteó una transición de 24 meses que debía ser gradual, ordenada y previsible.
Pero desde IPA aseguran que la adaptación está lejos de haber sido sencilla.
Contratos que, según las empresas, no terminan reflejándose en las facturas
De acuerdo con la entidad industrial, de unas 6.000 empresas alcanzadas por el nuevo esquema, solamente alrededor de 800 habrían logrado concretar contratos de abastecimiento.
El problema no terminaría allí.
IPA sostiene que algunas de las empresas que sí lograron contratar energía están recibiendo cargos adicionales que llevan el costo final a valores muy superiores a los originalmente acordados.
La organización habló incluso de compañías que terminaron pagando hasta el doble de lo pactado y de otras que recibieron facturas que llegaron a multiplicarse por cuatro. Estas cifras corresponden a relevamientos y denuncias difundidos por la propia entidad y no implican que todas las pymes estén atravesando la misma situación.
Para una industria que trabaja con márgenes cada vez más estrechos, una diferencia de semejante magnitud no representa simplemente un aumento de costos.
Puede significar dejar de producir.
Puede significar postergar una inversión.
Puede significar endeudarse.
Y, en algunos casos, puede terminar significando cerrar.
La paradoja energética argentina
El planteo adquiere una dimensión mayor cuando se observa lo que está ocurriendo en Neuquén.
Vaca Muerta está aumentando la producción de petróleo y gas, generando inversiones, ampliando infraestructura y modificando la balanza energética argentina.
El país necesita esa energía para producir, transportar, exportar y generar divisas.
Pero el desarrollo energético solamente puede transformarse en desarrollo económico si esa energía también permite que las empresas argentinas sean competitivas.
Una industria que paga electricidad a costos que no puede trasladar a sus productos queda atrapada entre dos problemas: producir resulta más caro y vender resulta más difícil.
Y ahí aparece el verdadero desafío.
Argentina no necesita solamente producir más energía. Necesita que producir con esa energía sea económicamente posible.
El nuevo mercado y la transición que quedó bajo discusión
La Resolución 400/2025 buscó avanzar hacia una mayor contractualización del mercado eléctrico y establecer nuevas reglas para la relación entre generadores y grandes usuarios.
El Gobierno planteó el proceso como una normalización progresiva del MEM y la propia normativa estableció que la transición debía ser "gradual, ordenada y previsible".
La controversia actual está precisamente allí.
Los industriales sostienen que, en la práctica, la transición no habría tenido esas características.
Por eso reclaman una mesa de diálogo entre generadores, usuarios industriales y autoridades para revisar los desfases que, según denuncian, aparecen entre los valores contratados y los costos finalmente facturados.
No se trata solamente de una discusión entre empresas.
El costo energético termina impactando en toda la cadena productiva.
Si aumenta la electricidad, aumenta el costo de fabricar, almacenar, refrigerar, procesar y transportar.
Y ese costo finalmente puede trasladarse al precio final, reducir márgenes o directamente hacer inviable determinada actividad.
Vaca Muerta necesita una industria competitiva alrededor
El desarrollo de Vaca Muerta no puede medirse únicamente en barriles de petróleo, metros cúbicos de gas, fracturas o kilómetros de ductos.
También debería medirse por la cantidad de empresas nacionales que pueden crecer alrededor de esa industria.
Metalúrgicas.
Talleres.
Empresas de servicios.
Fabricantes de componentes.
Transportistas.
Empresas de mantenimiento.
Proveedores industriales.
Pymes tecnológicas.
Comercios y servicios de las ciudades petroleras.
Toda esa estructura necesita energía para funcionar.
Por eso, el debate eléctrico también es un debate sobre el futuro productivo de la Argentina.
El país está construyendo una enorme plataforma energética alrededor de Vaca Muerta. Al mismo tiempo, intenta desarrollar infraestructura para exportar petróleo, gas y GNL.
El desafío será evitar que el costo de esa transformación termine convirtiéndose en una barrera para las empresas que deberían aprovecharla.
La pregunta que queda abierta
La Argentina tiene por delante una oportunidad energética que hace pocos años parecía lejana.
Pero la energía solamente se transforma en desarrollo cuando puede convertirse en producción, empleo, inversión y competitividad.
Las denuncias de IPA abren una discusión que excede a las pymes.
¿El nuevo mercado eléctrico está logrando que la energía tenga precios y contratos más previsibles para quienes producen, o la transición está generando nuevos costos que la industria todavía no puede absorber?
La respuesta será determinante para saber si el boom energético argentino consigue construir una economía más competitiva alrededor de Vaca Muerta o si, por el contrario, una parte de la industria termina pagando el costo de la transformación energética.
Porque debajo de Vaca Muerta hay petróleo y gas.
Pero arriba de la tierra todavía hay una industria que necesita poder pagar la energía para producir.
Fuente: VMO