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NAFTA BAJO PRESIÓN

EL PETRÓLEO INTERNACIONAL SE DISPARA Y ARGENTINA ENFRENTA UN NUEVO DILEMA.

NAFTA BAJO PRESIÓN

EL PETRÓLEO INTERNACIONAL SE DISPARA Y ARGENTINA ENFRENTA UN NUEVO DILEMA.

El precio de los combustibles acumula un atraso superior al 10% frente a un petróleo que volvió a acercarse a los US$95 por barril. El Gobierno enfrenta una disyuntiva compleja: trasladar el aumento al surtidor y poner presión sobre la inflación o sostener los precios y profundizar el costo para las petroleras y las cuentas públicas.

Por VacaMuertaOnline

El mercado internacional del petróleo volvió a poner a la Argentina frente a una de las discusiones más sensibles de su economía: qué hacer con el precio de los combustibles cuando el crudo internacional pega un salto y el surtidor queda detrás.

La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán provocó una fuerte reacción en los mercados internacionales. El petróleo acumuló una suba superior al 15% en pocos días y llegó a ubicarse en torno de los US$95 por barril.

El problema para la Argentina aparece cuando se compara ese valor con el precio que actualmente reconoce el mercado interno.

De acuerdo con fuentes de la industria, los valores vigentes en los surtidores reflejan un petróleo cercano a los US$86 por barril.

La diferencia implica un atraso superior al 10%.

Y cuanto más tiempo permanezca elevada la cotización internacional, mayor será la presión sobre toda la cadena de combustibles.

EL "BUFFER" DE YPF ENTRA EN TERRENO DE ALERTA

El nuevo escenario también pone a prueba la estrategia comercial de YPF.

La compañía viene trabajando con una lógica de "buffer" para amortiguar las variaciones internacionales del petróleo y evitar que cada movimiento del Brent se traslade automáticamente al precio que paga el consumidor.

Pero cuando el crudo supera determinados niveles, ese mecanismo deja de ser suficiente.

El propio CEO de YPF, Horacio Marín, explicó recientemente que cuando el precio internacional se dispara, la diferencia entre el valor de referencia y el precio interno puede alcanzar niveles mucho mayores.

La expresión utilizada por Marín resume la situación con claridad:

"YPF te ayuda".

El problema es que esa ayuda tiene un costo.

Y si el petróleo permanece durante un período prolongado por encima del nivel que soporta el esquema actual, la discusión deja de ser solamente comercial y pasa a convertirse en un problema macroeconómico.

EL DILEMA DEL SURTIDOR

La Argentina tiene hoy una particularidad.

El aumento del petróleo internacional es positivo para el país por un lado y negativo por otro.

Es positivo porque la Argentina produce petróleo y puede aumentar sus exportaciones.

Con una mayor cotización internacional, cada barril exportado genera más dólares.

Pero el mismo petróleo tiene un efecto contrario sobre el mercado doméstico.

Si el precio internacional sube y las compañías mantienen congelados o moderados los precios internos, aparece una diferencia que alguien debe absorber.

Puede absorberla la petrolera.

Puede absorberla el consumidor.

Puede absorberla el Estado mediante impuestos.

O puede distribuirse entre todos.

Pero la diferencia económica existe.

EL PETRÓLEO ARGENTINO TIENE UNA OPORTUNIDAD

Aquí aparece una de las grandes paradojas de la nueva Argentina energética.

Mientras el mundo enfrenta una crisis geopolítica que empuja el precio del petróleo hacia arriba, Vaca Muerta se encuentra en condiciones de aprovechar el escenario.

Más producción significa más barriles disponibles para exportar.

Más exportaciones significan más ingreso de divisas.

Y una mayor cotización internacional puede mejorar todavía más el valor de esas ventas.

Pero existe una pregunta fundamental:

¿Cuánto de esa ventaja puede capturar la Argentina sin trasladar el costo al consumidor?

La respuesta será determinante.

EL OTRO PROBLEMA: LAS VENTAS DE COMBUSTIBLES NO LEVANTAN

El contexto internacional encuentra además a las estaciones de servicio enfrentando otro problema: la caída del consumo.

Las ventas de combustibles acumulan varios meses consecutivos de retroceso.

Durante julio, la caída interanual fue especialmente fuerte en las naftas, con una baja del 7,2%, mientras que el gasoil retrocedió 0,9%.

El dato muestra que existe un límite para seguir aumentando los precios.

Porque el consumidor argentino ya comenzó a modificar sus hábitos.

Menos kilómetros.

Menos consumo.

Cambio hacia combustibles más económicos.

Mayor utilización del transporte público.

Postergación de viajes.

Y, en algunos casos, reducción del uso del automóvil.

Cuando el precio aumenta por encima de la capacidad de compra de los salarios, la demanda responde.

LA NAFTA ARGENTINA YA NO ES DE LAS MÁS BARATAS

Otro cambio importante se produjo en la comparación regional.

Durante años, Argentina tuvo combustibles relativamente baratos frente a otros países de América Latina.

Ese escenario comenzó a cambiar.

En los primeros siete meses de 2026, el precio de la nafta medido en dólares aumentó aproximadamente 26% interanual, pasando de unos US$1,18 a US$1,48 por litro.

Argentina dejó así de ubicarse entre los mercados con combustibles más baratos de la región y comenzó a acercarse al grupo de países con precios más elevados.

El dato es particularmente relevante porque el salario argentino todavía no recuperó plenamente el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.

Y el combustible tiene una característica particular:

no solamente afecta al automovilista.

Atraviesa toda la economía.

EL PRECIO DEL COMBUSTIBLE NO TERMINA EN EL SURTIDOR

Cuando aumenta la nafta, aumenta el costo de mover personas y mercaderías.

Aumenta el costo de los fletes.

Aumenta el costo de distribución.

Aumenta el costo logístico de las empresas.

Y eventualmente una parte de esos costos termina incorporándose al precio de los productos.

Por eso el combustible constituye una variable particularmente sensible para cualquier estrategia de reducción de inflación.

El Gobierno enfrenta entonces una contradicción.

Quiere mantener bajo control la inflación.

Pero al mismo tiempo necesita evitar que las petroleras acumulen un atraso excesivo respecto del mercado internacional.

EL IMPUESTO A LOS COMBUSTIBLES, OTRA PIEZA DEL ROMPECABEZAS

El Estado también tiene una herramienta para amortiguar el impacto: los impuestos.

Durante los últimos años, el impuesto a los combustibles fue utilizado parcialmente como mecanismo de contención.

El problema es que esa estrategia tiene un costo fiscal.

Solamente durante los primeros siete meses de 2026, la pérdida de ingresos por impuestos a los combustibles no recaudados superaría los US$1.200 millones, según estimaciones citadas por la industria.

Esto significa que el Estado resigna recursos para evitar que todo el impacto llegue inmediatamente al consumidor.

La pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse ese mecanismo.

VACA MUERTA FRENTE A UN NUEVO ESCENARIO INTERNACIONAL

Para Vaca Muerta, el escenario internacional presenta una oportunidad.

La Argentina está produciendo cada vez más petróleo.

La infraestructura de evacuación está creciendo.

Los proyectos de exportación avanzan.

Y el país necesita convertir ese aumento productivo en dólares.

Un petróleo internacional más caro mejora la ecuación exportadora.

Pero también obliga a discutir qué modelo energético quiere construir la Argentina.

¿Un país productor que vende petróleo al mundo pero mantiene combustibles accesibles para su población?

¿Un mercado completamente alineado con los valores internacionales?

¿O un sistema intermedio que permita que productores y consumidores compartan los beneficios y los costos de las variaciones del mercado?

No existe una respuesta sencilla.

LA DISCUSIÓN QUE VIENE

Si el conflicto de Medio Oriente se prolonga y el petróleo permanece cerca de los US$95 o incluso supera ese nivel, el atraso actual de los combustibles podría comenzar a convertirse en un problema cada vez más difícil de administrar.

El Gobierno tendrá que elegir entre varias alternativas:

aumentar los combustibles, reducir impuestos, aceptar un menor margen empresario o mantener el precio y absorber el costo.

Todas tienen consecuencias.

Subir la nafta puede impactar sobre inflación y consumo.

Mantenerla congelada puede deteriorar los márgenes.

Reducir impuestos implica resignar recaudación.

Y absorber indefinidamente la diferencia puede terminar generando distorsiones.

LA PARADOJA ENERGÉTICA ARGENTINA

La Argentina está viviendo una situación inédita.

Por un lado, Vaca Muerta puede convertirse en una de las principales fuentes de dólares del país.

Por otro, ese mismo petróleo puede generar presión sobre los precios internos cuando el mercado internacional se dispara.

El desafío será encontrar un equilibrio.

Porque la Argentina necesita exportar más petróleo.

Pero también necesita que ese desarrollo energético se traduzca en una mejora concreta para su población.

La pregunta ya no es solamente cuánto petróleo puede producir Vaca Muerta.

La pregunta es:

¿CÓMO SE REPARTE EL BENEFICIO DE ESA RIQUEZA ENTRE EL PRODUCTOR, EL ESTADO Y EL CONSUMIDOR?

Ese será uno de los grandes debates de la nueva Argentina energética.

Y el surtidor será uno de los lugares donde esa discusión se hará visible todos los días.

VacaMuertaOnline

Periodismo energético desde el corazón de la industria.

Fuente: vmo

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