
Vaca Muerta rompe otro récord
El petróleo ya es el principal motor exportador de la Argentina.
La producción nacional alcanzó en julio los 916.200 barriles diarios, un 17,2% más que un año atrás. Vaca Muerta explicó el salto con 643.100 barriles diarios y ya concentra más del 70% del crudo argentino. Entre enero y julio, el país exportó petróleo por US$5.722 millones y la energía consolidó un superávit de US$6.853 millones.
La revolución energética argentina dejó de ser una promesa.
Ya se está reflejando en la producción, en las exportaciones y, sobre todo, en la generación de divisas.
Durante julio, la Argentina alcanzó un nuevo récord histórico de producción de petróleo: 916.200 barriles diarios, según los datos consignados en el informe de intercambio comercial y producción energética.
El crecimiento fue del 17,2% interanual, pero detrás de ese número existe una transformación mucho más profunda: Vaca Muerta se convirtió definitivamente en el corazón petrolero del país.
La formación neuquina produjo durante julio unos 643.100 barriles diarios, un 26,4% más que en julio de 2025.
Con ese volumen, el shale neuquino ya representa más del 70% de todo el petróleo producido en la Argentina.
La magnitud del cambio permite entender por qué la discusión energética dejó de estar concentrada exclusivamente en el abastecimiento interno.
Ahora el desafío es otro:
¿Cuánto petróleo puede producir y exportar la Argentina durante los próximos años?
El petróleo cambió el mapa de las exportaciones
El salto productivo comenzó a trasladarse con fuerza al comercio exterior.
Entre enero y julio de 2026, las exportaciones argentinas de petróleo crudo alcanzaron US$5.722 millones, con un incremento del 59,2% interanual.
Ese volumen representa aproximadamente 9,8% de todas las exportaciones del país.
Pero existe un dato todavía más significativo.
El petróleo crudo pasó a ser el principal producto individual de exportación de la Argentina, desplazando del primer lugar a productos tradicionales del complejo agroindustrial.
La transformación es estructural.
Durante décadas, la generación de dólares argentinos estuvo asociada fundamentalmente al campo y a las cadenas agroindustriales.
Ahora aparece un nuevo protagonista.
La energía.
Y detrás de ese cambio está principalmente Vaca Muerta.
Julio mostró la velocidad del fenómeno
Solo durante julio, las exportaciones de aceites crudos alcanzaron aproximadamente US$1.020 millones, con una impresionante suba interanual del 144,4%.
El crecimiento no puede explicarse únicamente por el precio internacional.
Una parte fundamental de la respuesta está en algo mucho más importante para la Argentina:
hay más petróleo disponible para vender.
La producción creció, la capacidad de transporte se expandió y las empresas comenzaron a orientar una proporción cada vez mayor de sus barriles hacia los mercados internacionales.
Ese proceso modifica también el modelo de negocios de las compañías.
Ya no alcanza con producir.
El objetivo es producir a gran escala, reducir costos, transportar eficientemente y colocar el barril argentino en mercados internacionales.
Más barriles, más dólares
El dato exportador adquiere todavía mayor relevancia cuando se observa la composición del crecimiento.
En el conjunto de combustibles y energía, las cantidades exportadas aumentaron 30,3%, mientras que los precios crecieron 15%.
La diferencia es fundamental.
Significa que el crecimiento de las exportaciones argentinas está siendo impulsado principalmente por mayores volúmenes físicos, y no solamente por una mejora de los precios internacionales.
Ese es uno de los puntos que más deberían observar los responsables de la política económica.
Porque un precio internacional alto puede generar una mejora temporal.
Pero producir más barriles todos los años genera una capacidad exportadora estructural.
Y eso es exactamente lo que Vaca Muerta está comenzando a construir.
US$6.853 millones de superávit energético
El impacto también se refleja en la balanza comercial.
Durante julio, las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron US$1.506 millones, con un incremento interanual del 97,8%.
Mientras tanto, las importaciones energéticas descendieron 7,3%, hasta los US$614 millones.
El resultado fue un superávit energético mensual de US$892 millones.
Un año atrás, el saldo positivo había sido de apenas US$12 millones.
La diferencia es enorme.
Y todavía más importante es el acumulado:
entre enero y julio, la Argentina alcanzó un superávit energético de aproximadamente US$6.853 millones, frente a US$3.669 millones en igual período del año anterior.
La energía empieza así a cumplir una función que excede ampliamente al sector hidrocarburífero.
Vaca Muerta se está convirtiendo en una fuente de dólares para toda la economía argentina.
El verdadero desafío: sacar el petróleo del subsuelo
El récord de producción también plantea una paradoja.
Argentina tiene cada vez más petróleo.
Pero para convertir ese recurso en exportaciones necesita infraestructura.
La ecuación es sencilla:
más producción → más transporte → más almacenamiento → más capacidad de exportación.
Si alguno de esos eslabones queda atrás, el crecimiento productivo puede comenzar a encontrar límites.
Por eso, los próximos años estarán marcados por una carrera paralela entre producción e infraestructura.
Oleoductos.
Terminales.
Almacenamiento.
Capacidad portuaria.
Buques.
Y nuevos mercados.
La ampliación de la capacidad de evacuación de la Cuenca Neuquina será determinante para que los próximos millones de barriles diarios no encuentren un cuello de botella en superficie.
Vaca Muerta empieza a jugar en otra liga
El salto de julio permite dimensionar el cambio de escala.
La Argentina ya no está solamente intentando recuperar su autoabastecimiento energético.
Está construyendo una industria capaz de generar excedentes crecientes para exportación.
Y eso modifica completamente la discusión.
El petróleo de Vaca Muerta puede abastecer al mercado interno, alimentar las refinerías argentinas y, al mismo tiempo, generar un flujo creciente de divisas.
La oportunidad es enorme.
Pero también lo es la responsabilidad.
Para sostenerla será necesario mantener inversiones, mejorar productividad, desarrollar infraestructura, garantizar reglas previsibles y ampliar los mercados internacionales.
Porque el recurso está.
Ahora hay que convertirlo en una industria exportadora de escala mundial.
El gas también espera su momento
Mientras el petróleo acelera, el gas presenta una dinámica diferente.
La producción nacional se ubicó en julio en aproximadamente 158,8 millones de metros cúbicos diarios, mientras Vaca Muerta alcanzó unos 96,5 millones de metros cúbicos diarios, con una expansión interanual del 5,9%.
El gas enfrenta otros desafíos.
La demanda estacional, la infraestructura de transporte y las posibilidades de exportación condicionan su crecimiento.
Pero el potencial es enorme.
El desarrollo de nuevos gasoductos, proyectos de GNL y mercados regionales puede abrir una segunda gran vía de monetización de Vaca Muerta.
Petróleo para generar dólares hoy. Gas para construir una plataforma exportadora de largo plazo.
Esa combinación puede convertirse en uno de los principales activos económicos de la Argentina durante la próxima década.
Editorial VMO | El petróleo ya no es una promesa
Hay un punto en el que los proyectos dejan de ser proyectos y empiezan a convertirse en realidad.
Vaca Muerta llegó a ese punto.
Los 916.200 barriles diarios de producción nacional son mucho más que un récord estadístico.
Son la evidencia de que Argentina está atravesando una transformación de su matriz productiva.
El petróleo ya no solamente sostiene la actividad de Neuquén.
Está comenzando a sostener la balanza comercial, las reservas, las exportaciones y la generación de dólares del país.
Pero todavía queda la parte más difícil.
No alcanza con tener petróleo. Hay que poder venderlo.
Y para eso Argentina deberá demostrar que puede construir infraestructura al mismo ritmo que crece Vaca Muerta.
El subsuelo ya respondió.
Ahora la Argentina tiene que estar a la altura de lo que tiene debajo de sus pies.
Y quizás esa sea la verdadera noticia detrás del nuevo récord: Vaca Muerta ya no está preguntando si puede producir. La pregunta que empieza a hacerse el país es cuánto puede exportar.
Fuente: VMO